Peseta Street Journal

La política y sus memes

El otro día, estaba en clase y escuché a dos de mis compañeros hablando de política. Estos temas no me suelen interesar, pero escuché que estaban discutiendo sobre los memes. Yo me quedé desconcertado y, al meterme en la conversación me explicaron que ahora los partidos políticos, como el PP o el PSOE, utilizan sus redes sociales para burlarse del contrario mediante memes y bromas. No me lo creí y fui a mirarlo… ¡Era verdad! Hasta qué punto hemos llegado, que lo que al principio era criticado y tachado por los medios, ahora es la mejor forma de llegar al público joven. Lo fascinante del asunto es que no hay ningún tipo de filtro, como con el “Perro Sánchez”. No voy a entrar en si es un buen mote o no, pero lo de consultar directamente al enemigo no lo había visto en la vida. Cuando tú ves un debate político, ves a ambos candidatos bien vestidos, con un vocabulario formal, piensas cosas como que son personas responsables y en las que te puedes fiar. Luego ves sus redes sociales llenas de bromas y memes infantiles, atacándose unos a otros para ver quién es más guay y más moderno y se te quitan las ganas de votar, la verdad.Aunque eso sí, critico los métodos, no los resultados, ya que esos vídeos tienen mucho más alcance que cualquier otro. En esta sociedad enfrentada y distraída con tonterías creo que si alguien debería dar ejemplo son los políticos. Una broma está bien, dos también. pero deberían dejarse de tanta tontería y centrarse en gobernar bien. Y si de verdad quieren el voto de los jóvenes, que lo reflejen en sus proyectos electorales en lugar de estar atacándose unos a otros en redes como niños pequeños.   Alejandro Rodríguez Carroza – 1ºBachillerato

Con diez pesetas

El otro día fui a pedir un aumento de paga a mis padres y se negaron utilizando como excusa que ellos con diez pesetas se las apañaban para salir y comprarse sus cosas. Después de oír eso me pregunté ¿cómo puede ser posible comprar algo por diez pesetas que no equivalen ni a diez céntimos en la actualidad?  La subida de precios no es una novedad para los españoles, quién no ha notado la subida de precios. Si compras en el supermercado habitualmente habrás notado cómo productos básicos ahora parece que son capricho de algunos.  La gasolina, la vivienda, la ropa, fruta, patatas, leche, huevos… son uno de los pocos ejemplos que podemos encontrar en los que sus precios están subiendo como la espuma. El caso más claro es el aceite de oliva que ha pasado de ser un producto común a un antojo que vale su peso en oro. Ahora sí, como pasa en la mayoría de países, si los precios suben, los sueldos también suben. ¡Pues no! Los únicos en subir son los de los políticos que parecen ser los principales beneficiados de esta situación. No solo han utilizado la subida como excusa para incrementar sus sueldos sino que parece que les gusta ver sufrir a los españoles y no cambiar nada para evitar esta escalada. Además de que son inmunes a los precios desorbitados, por ejemplo el menú del congreso no ha cambiado nada su coste y ahora mismo ronda los seis euros, precio imposible de encontrar en ningún otro sitio. Durante estos años hemos podido ver algún sutil intento de ayudar a la sociedad. Un ejemplo puede ser la ayuda del alquiler de la Comunidad de Madrid o ayudas con el pago de la gasolina. Pero su propio nombre lo dice, son “ayudas” que no evitan la subida de precios ni incrementan sueldos, sino que nos hacen ser más dependientes del gobierno para llegar a fin de mes.  Estas ayudas han generado una gran inflación que hace referencia al aumento de los precios de bienes y servicios en un periodo de tiempo, o lo que es lo mismo, la disminución del valor del dinero con respecto a la cantidad de bienes y servicios a comprar con él. Este es el problema que estamos teniendo en España y los políticos no se pueden quedar de brazos cruzados sin hacer nada. Para ello necesitamos elegir a gente preparada que sepa sobre economía y cómo solventar los problemas actuales, para que puedan implementar medidas que aligeren la situación actual de los españoles,  como por ejemplo aumentar la oferta de productos en vez de intentar reducir la demanda. Solo de esta manera dejaremos de ser esclavos de un sistema que parece que su único objetivo es que dependamos de él para poder llegar a fin de mes. Marcos Benítez Sánchez.  1ºBTO

Si murieras ahora mismo…

Si murieras ahora mismo, ¿qué habrías conseguido a lo largo de tu vida? ¿Cuáles habrían sido tus últimas palabras? ¿Cuál ha sido la razón de tu última discusión? ¿Quién se llevó tu último abrazo? ¿A quién le tienes rencor? ¿Cuál fue tu última risa? Y la pregunta más importante: ¿te arrepientes de algo? No sé si mi existencia ha sido importante, tampoco sé si alguien me echaría en falta. ¿He sido un salvavidas para alguien? ¿He dado lo suficiente? ¿He hecho algo por lo que se me pueda recordar? ¿He conseguido lo que quería? ¿He terminado todo lo que me quedaba por hacer? ¿He cumplido todas mis promesas? ¿He superado mis miedos? ¿He podido ser el tipo de persona que quería? ¿He vivido para mí o para otros? ¿He disfrutado todo lo que quería? ¿He sido perfecta en algún aspecto? ¿He llevado algún secreto a la tumba? ¿He amado todo  lo que podía? ¿Me ha faltado tiempo? Algún día podré responder estas preguntas. En un futuro cercano o lejano, pero lo haré. Lo siento por todas las veces que he podido fallar o molestar a alguien. Lo siento si no he conseguido lo que querías. Lo siento si he tenido miedo. Lo siento si no he terminado de escribir ese relato. Lo siento si no he ganado ese torneo. Lo siento si no he llegado a tiempo. Lo siento por haberte gritado. Lo siento por haberte abrazado cuando no querías. Lo siento si dije alguna tontería. Lo siento si me enfadé sin razón. Lo siento si rompí algo que te importaba. Lo siento por no haberte podido contar todo lo que anhelaba. Lo siento por mentirte. Lo siento por todas las veces que lloraste por mi culpa. Lo siento por todas las veces que intenté ayudarte y… no lo conseguí. Sé que no puedes perdonar tantas cosas de repente, pero espero que lo hagas poco a poco. Por todos los sueños que tengo, por todas las pesadillas que no conté, diré un secreto: No soy invencible. Tengo miedos y preocupaciones. No soy todo sonrisas ni amor. Tengo mis límites y mis metas. No soy perfecta, ni siquiera me acerco. Sí, sí tengo envidia. Sí, sí tengo ansiedad. No, no soy tus prejuicios. No, no tengo tanta paciencia. Sí, sí soy perfeccionista. Sí, sí tengo secretos. No, no tengo risas infinitas. No, no tengo tiempo para todo. Si muriera ahora mismo, gritaría, sin miedo ni preocupación, “te quiero”; estaría dirigido a ti, a la persona que escribe esto. A veces, tienes demasiadas ganas de que alguien te comprenda, te preste atención, te quiera y cuide. Es normal. En algún momento entenderás que solo tú puedes decirte algo y te lo creas. No tengas miedo de tí, ni del futuro. Recuerda que un examen no te dice quien eres ni quien serás. Recuerda que la única persona que estará contigo, en las buenas y en las malas, serás tú. Recuerda que guardar un secreto demuestra cómo eres. Recuerda que una caída, dentro de un tiempo, puede ser un éxito. Recuerda que no eres la persona que los demás dicen, sino la que has estado preparando para algo más grande. Si muriera ahora mismo, tendría un miedo grande y aplastante. Tengo miedo a la muerte. ¿Y qué pasa?  1º ESO

Orgullosos de ser ignorantes

Soy un inculto, y posiblemente tú también lo seas. Todos hemos pasado alguna vez esa situación en la que nuestros compañeros hablan sobre una persona famosa o un hecho importante del que no tenemos ni la menor idea, y cuando preguntamos, nos dicen “¡¿Cómo puedes no saberlo?! Es cultura general”. La cultura general es un fenómeno curioso. Por definición, consiste en poseer conocimientos sobre los temas más variados posibles. Aquel que tiene cultura general, sabe un poco de todo, pero actualmente esto se ha distorsionado. Parece ser que la cultura general hoy en día es conocer únicamente y en profundidad los temas en tendencia. Es normal pensar que los temas que están de moda y que se reproducen en todas las noticias y redes sociales deberían ser conocidos por todos, porque si salen tanto, ¿será porque son importantes, cierto? Por supuesto que la caída del Real Zaragoza es extremadamente importante con más de cincuenta mil búsquedas en Google. Por razones obvias, sí que es necesario conocer sobre política, como las medidas contra los inmigrantes que está llevando a cabo Trump. Pero de ahí a que en tendencia también esté la forma de vestir de los famosos, se puede notar una inmensa diferencia en el valor que damos a estos temas. Siempre me he preguntado por qué todo el mundo debe estudiar historia en profundidad, mientras que la física se puede ignorar por completo. Muchas personas ignoran el hecho de que las salamandras son anfibios y necesitan humedad, o que los corales mueren por la acidez del océano, y eso no está mal visto. Ahora bien, si resulta que no sabes quién es Fernando VI el Prudente, estás en serios problemas y deberías revisar de nuevo la historia de España. En general el concepto de cultura general se ha distorsionado en favor de aquellas personas más famosas e influyentes. Distorsión que aumenta con las redes sociales. Antes, la única forma de enterarse de las cosas era comprando el periódico, y si no se leía, no había ningún problema. Actualmente, parece que ya no solo nos recomiendan, sino que nos exigen pasar un mínimo de horas inmersos en las redes sociales para así adquirir una cultura general decente. Constantemente dicen que las redes sociales son malas y que es mejor minimizarlas, pero si no conoces a tal o cual influencer, eres un ignorante. Un claro ejemplo de hipocresía que nadie está dispuesto a admitir. Si conocer lo básico de numerosos temas, a pesar de no tener redes sociales ni enterarse de las noticias, es un problema, yo mismo soy un inculto. Pero según lo dicho, todos aquellos que dicen que el ser humano no es un animal, que el cambio climático no existe, que todo lo que lleva cloro no es comestible, o que la vacuna del coronavirus te inyecta microchips, son unos incultos más problemáticos que yo, porque no lo admiten y todos lo aceptan. Incluso muchos están orgullosos de ser ignorantes. Diego Simón Navarro – 1ºBTO

El éxito de los trasplantes en España: ¿qué lo hace posible?

España sigue batiendo récords. Estas últimas tres décadas, nuestro país ha mantenido un liderazgo indiscutible a nivel mundial. En el año 2023 se registraron los niveles máximos hasta el momento en cuestión de trasplantes de órganos, superando en un 9% la cifra de procedimientos de años anteriores. El pasado 2024 se realizaron más de 6.000, entre los que destacan los trasplantes renales, con 4.047 intervenciones, seguidos de los hepáticos (1.344) y cardíacos (347). La tasa de intervenciones por millón de habitantes se situó en 132,8, el mayor número hasta la fecha, y la de donantes en 52,6 por millón de población, rebasando con creces el objetivo de 50 establecido por la Organización Nacional de Trasplantes (ONT). Sin embargo, cabe preguntarse: ¿dónde reside el éxito de trasplantes en España? El camino hacia estos logros comenzó en 1965 con el primer trasplante renal exitoso en el Hospital Clínic de Barcelona de mano de María Gil-Vernet y Antoni Caralps. Después de varios intentos fallidos, los equipos de ambos profesionales lograron injertar en una mujer de 35 años un riñón procedente de una persona fallecida en un accidente de tráfico. Años después, en mayo de 1984, Josep Oriol y Josep María Caralps realizaron el primer trasplante de corazón con éxito en el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, en Barcelona, permitiendo que el paciente sobreviviera 9 meses. No obstante, este hito histórico no habría sido posible sin la aportación clave del médico sudafricano Christian Barnard en diciembre de 1967. Logró trasplantar el primer corazón a un paciente de 53 años que padecía una insuficiencia cardiaca en estado terminal asociada a la diabetes. Esta intervención, hoy en día una actividad habitual, asombró al mundo, llegando a considerarse una verdadera “odisea” científica.  Esta terapéutica no solo fijó el camino para futuras intervenciones, sino que marcó un antes y un después en la percepción de la sociedad acerca de la donación de órganos. Antes de este primer trasplante, la opinión pública ponía entre las cuerdas la moralidad de estas cirugías. La principal controversia yacía en el hecho de que, mientras que los donantes vivos poseen intereses legítimos y deben ser respetados de manera rigurosa, el fallecido no los tiene, pero nosotros tenemos obligaciones de estima hacia ellos. Hoy en día, esta práctica es vista como un verdadero acto de solidaridad y generosidad capaz de transformar vidas.  El éxito del sistema español es explicado, en gran medida, por la adopción de un modelo que se encargó de sentar las bases de la donación de órganos y tejidos, conocido internacionalmente como el “Spanish Model”. Dicho sistema corresponde con el conjunto de medidas aplicadas en nuestro país para buscar un incremento de la demanda de órganos, una mejora de la supervivencia y calidad de vida y una cifra cada vez superior de pacientes que se benefician de los trasplantes. Está siendo aplicado en diversos países con resultados favorables, similares a los obtenidos en España, lo que nos proporciona la idea de que es un sistema con una buena base y altamente eficaz. Asimismo, este modelo se fundamenta en la Ley de Trasplantes de 1979, que ha ido experimentando cambios a medida que se producían avances científico-técnicos; y el Sistema Nacional de Salud, permitiendo el acceso universal de cualquier paciente al trasplante sin ningún tipo de discriminación.  Los progresos que se producen en este ámbito han permitido incrementar el número de donaciones y la cifra de pacientes beneficiados, que no solo involucran al personal médico de los centros sanitarios, sino que también requiere una profunda coordinación entre la administración y multitud de profesionales no sanitarios. A pesar de la gran cantidad de éxitos que ha cosechado el modelo español, este no se encuentra libre de desafíos y problemáticas. Entre ellos, destaca el repunte en la demanda de órganos y tejidos fruto del envejecimiento de la población, las desigualdades entre regiones que afectan directamente a su disponibilidad y los dilemas éticos que rodean esta práctica, especialmente en relación a la priorización de los pacientes receptores.  El modelo español, gracias a su coordinación, avances científicos y técnicos y la solidaridad ciudadana, es una clara muestra de que es posible salvar la vida de miles de personas cada año. Todos tenemos el derecho de que se haga realidad nuestra intención de regalar vida a otros a través de la donación de órganos. Además, aquellas familias que, aún sumidas en el dolor por la pérdida de un ser querido son capaces de apostar por la donación de órganos para así poder proporcionar a una persona la oportunidad de rehacer su vida y vivir de manera digna merecen un profundo reconocimiento. España no solo lidera a nivel estadístico, sino también en humanidad, mostrando al mundo que la colaboración y la solidaridad son las bases para regalar vida a los demás.  Marina Chamorro López – 1º Bachillerato

De la Guerra Fría al McDonald’s

Estados Unidos.  Actualmente país líder mundial en cualquier cosa que nos imaginemos: deporte, economía, política (por desgracia), gastronomía…  Y es que, ¿quién no se ha comido un McDonald ‘s? ¿O quién no ha llevado unos vaqueros? ¿y qué hay de Star Wars? Todos estos elementos, y tantos más que serían incontables, provienen de la cultura americana. Esto tiene un trasfondo histórico, iniciado tras la 2ª Guerra Mundial. Cuando acabó en 1945, el mundo se dividió en dos; capitalismo o comunismo. Este enfrentamiento tan tenso, que derivó en la Guerra Fría, tuvo su final con la caída del muro de Berlín y por consiguiente, la URSS. Fue en ese punto que el “águila” se apoderó del mundo. Otro elemento clave en este proceso, aunque parezca mentira, es la cinematografía. Las sagas de películas, las entretenidas, aunque simples, comedias románticas y las comedias absurdas han servido como medio para proyectar su estilo de vida y representar el famoso “sueño americano”.  Todo ello ha conducido a que la cultura global actual sea homogénea, sin diferenciación por mucho que lo parezca. Así, debemos ser un poco más independientes y dejar de endiosar a un país cuya Constitución (de una hoja) no se ha modificado en más de dos siglos, desde su fundación como país. Si no, acabaremos pagando 300€ por una simple consulta médica.  Marina Gallego Díaz – 2ºBTO  

INCAPACES DE ELEGIR NUESTRO FUTURO

Con 18 te queda toda la vida por delante, tienes mucho que aprender, descubrir, experimentar… Apenas sabiendo nada de esta, la sociedad espera que seamos capaces de saber a qué nos queremos dedicar.  Solo una pequeña parte de los estudiantes tiene claro qué estudiar, pero ¿y qué pasa con el resto? La presión que sienten estas personas es inmensa, desde el momento en que hacen la EVAU tienen apenas un mes para decidir todo su futuro. Una decisión tan importante requiere de tiempo para meditar y plantear las diversas opciones.  Por todo esto, ¿realmente un adolescente tiene la capacidad de saber qué es lo que quiere estudiar? Según muestran varios estudios, más del 38% de los estudiantes se arrepiente de la carrera universitaria escogida, y un 34% deja los estudios o se cambia de carrera en el primer año.  Mucha gente se centra solo en la carrera universitaria y si realmente su carrera elegida es la adecuada, pero el problema viene de mucho antes. En la actualidad la elección de asignaturas que cursar comienza en 1º de la ESO. La nueva educación se basa mucho en asignaturas optativas y da a los niños la responsabilidad de escoger entre varias opciones de materias. En 1º, 2º y 3º de la ESO se empieza a decidir entre optativas como Tecnología, Ciencias de la computación, una segunda lengua extranjera… Los niños no tienen el cerebro bien desarrollado, este órgano termina de desarrollarse entre los 25 y 30 años, todavía no tienen la capacidad de elegir de manera inteligente. Entonces, ¿en qué criterios se basan los niños para decidir qué materias cursar? Muchos escogen aquellas asignaturas que consideran que van a ser más fáciles, otros se decantan por las que piensan que van a tener más tiempo libre y que van a poder jugar en clase…Es normal que creamos que estas asignaturas son en cierto modo insignificantes, es decir, que la opción por la que nos decantemos no va a suponer un gran efecto en nuestros estudios, pero sin que nos demos cuenta, poco a poco se van cerrando puertas y opciones. Pero es en 4º de la ESO cuando tu elección de asignaturas tiene un gran efecto en tu futuro. En este curso ya se debe escoger una modalidad, científica, humanidades, tecnológica… A partir de aquí hay asignaturas que ya no vas a volver a dar.  En Bachillerato ya todo cuenta para la EVAU y la carrera. ¿Qué pasa si estudias el bachillerato equivocado? Sí que es verdad que puedes cambiar de bachillerato durante el segundo curso, pero el esfuerzo que debes hacer para llevar al día las asignaturas es inhumano. Al fin y al cabo, has perdido toda la base que dan durante el primer curso. Lo mismo sucede si haces un bachillerato que luego no se corresponde con tu carrera.  Solo somos adolescentes, no podemos saber con certeza qué es lo que vamos a querer en el futuro. Cae una inmensa responsabilidad sobre nosotros y en muchos casos tomamos la decisión equivocada. Si no sabemos ni lo que queremos comer, ¿cómo vamos a tener la capacidad de decidir algo tan importante como los estudios?  Yo solo soy una simple estudiante que quiere seguir formándose y estudiando y que no quiere que toda su carrera profesional se vea marcada por una decisión que tomé con apenas 16 años. En un futuro, no quiero mirar atrás y estar arrepentida de la decisión tomada por no saber a qué quiero dedicarme.  Sara Gómez Vesperinas – 1ºBTO

¿Te consideras más machista o más racista?

La diferencia que afrontan las mujeres entre llevar un trozo de tela para cubrir su rostro y no llevarlo radica en elegir si desean vivir en constante vigilancia, reprendidas por un cuerpo policial o ponerse un velo. Esta es la situación actual de la mujer en Irán. Si para algo tan insignificante como llevar un velo, las mujeres son detenidas y las agresiones de la policía son amparadas por la ley, ¿cuáles son las limitaciones contra la violencia hacia la mujer? Lo cierto es que en algunos países de Oriente, las interpretaciones incorrectas y radicalizadas del Corán que constituyen la ley, autorizan al marido de cada mujer a agredir a su esposa físicamente. Esto da paso a que miles y miles de abusos se pasen por alto en los tribunales de estos estados sin que nadie haga nada. Si lo máximo a lo que aspiran estos abusos es a generar titulares de noticias en occidente y vetos comerciales insignificantes de la ONU, quizá será porque desde nuestro cómodo sofá nos parece que el asunto no se desarrolla lo suficientemente cerca para afectarnos. En ese caso, hay zonas que disparan las estadísticas, y bastante cerca; sólo 3 de cada 100 mujeres que sobreviven al abuso lo terminan denunciando en Marruecos. Quizá esta falta de medidas con resultados útiles pueda explicarse por la negligencia de los políticos, como es el caso de Errejón, exportavoz de SUMAR y comprometido difusor de la ley de Sólo sí es Sí,  que ya acumula dos denuncias por agresión sexual que se han llevado a juicio, casi tan rápido como él ha hundido su propia carrera política vulnerando las ideas que él mismo utilizaba para dar lecciones a otros políticos. Es evidente que no se puede esperar dichas medidas útiles de personas cuya ética y honor pesa menos que sus palabras. Lo realmente preocupante sucede cuando se combinan ambos factores: negligencia política y extremismo islámico, como fue el caso de las violaciones a las más de 1400 mujeres menores en Reino Unido desde 1997 a 2013. Un grupo de taxistas de la comunidad pakistaní de Rotherham, que eran pertenecientes a pandillas de abusadores de origen asiático, violaban a mujeres adolescentes extorsionándolas a cambio de sus servicios. Durante todo ese tiempo, diversas investigaciones por especialistas se comunicaron al resto del cuerpo policial local sobre el caso ya habiéndose identificado los delitos, pero estos cuerpos hicieron caso omiso e ignoraron todo lo que se expuso por no ser calificados de racistas y evitar conflictos con grupos minoritarios.  Si debe ser considerado como un acto “racista” el de afirmar con hechos empíricos que hay grupos radicalizados islámicos en Asia que practican el abuso hacia las mujeres, entonces me considero muy racista (por favor, véase la ironía). Por otro lado, la policía local de Rotherham eligió voluntariamente ser menos “racista” a costa de ser definitivamente machistas al permitir toda una trama de abuso sexual gravísima hacia tanta cantidad de menores. ¿Y qué eligirán los dirigentes políticos en occidente, ser “racistas” o machistas?, ¿se centrarán en elaborar medidas que puedan solucionar los abusos o los seguirán dejando pasar? En el segundo caso, resulta difícil hacer que otros países cumplan normativas que no estén reconocidas en su ley, principalmente porque para que en Oriente se reciban sanciones, se debe tener un poder sancionador que sencillamente no tenemos, por la razón de que en Oriente hay petróleo y aquí no, además de que el propio cambio debe ser incentivado por las mujeres en esos países, puesto que emana de una cuestión cultural. Pero esta no deja de ser una obligación que supone tener un cargo político y si los políticos no demuestran ser capaces de proteger a las mujeres de las agresiones sexuales en el mundo, entonces, ¿quién lo hará?, ¿los partidos islamistas radicales en Irán?, ¿la comunidad pakistaní de Reino Unido?, ¿o los talibanes en Afganistán? Gonzalo Martín Díaz – 1ºBTO  

El valor de las personas

 Desde el inicio de la revolución industrial allá por finales del siglo XVIII, las fábricas y los trabajadores han sido figuras fundamentales a la hora de desarrollar sus actividades adjuntas. Sigue siendo esta la realidad a día de hoy, en pleno siglo XXI, en la que los trabajadores cumplen amplias jornadas laborales realizando, muchos de ellos, labores físicas exhaustas y en las que, para colmo, su salud mental y física acaba, en algunos casos, con sus vidas.        Me fascina, en esta línea, la labor y las prioridades del Gobierno; ¿cómo vamos a cuidarnos si ni siquiera ellos son capaces de aportarnos los materiales necesarios que no supongan un riesgo para nuestra salud? Puede parecer que esto, a lo largo de los años, ha ido mejorando y ya se ha terminado de erradicar; sin embargo, supone una realidad para algunos trabajadores actuales, que sin ellos saberlo se pasan las ocho horas laborales manejando piezas o inhalando sustancias que si no les provocan bajas laborales recurrentes, les provocan cáncer o la necrosis de ciertos tejidos que desemboca en amputación.        En este contexto, cuesta no imaginarse a una familia llorando por la muerte de un ser querido; una mujer que no puede evitar culparse ante de falta de atención que prestó a su marido en sus últimos meses de vida, unas hijas que crecerán sin una figura paterna o unos padres que reclaman una solución urgente ante esta situación y un largo etcétera de consecuencias que parecen no estar a la altura ni merecer la pena para aquellos a quienes solo les importan los números rojos y cumplir con su cometido para mantenerse en su puesto.        Tras todo lo dicho, solo siento una profunda decepción por las prioridades del Gobierno, pues todo queda regulado por las normativas vigentes, y las de los altos cargos y las decisiones que toman, porque parece que lo barato y rápido, sin tener en cuenta las vidas que esto pueda acarrear, prevalece en todo momento por encima de una vida humana; al final si va a ser verdad que nos comportamos como verdaderos animales y no como seres humanos. Lucía Muñoz Marchante – 2º Bachillerato

Nuestro peor enemigo, el aburrimiento

¿Hemos perdido la capacidad de estar aburridos? En este mundo tan interconectado en el que siempre que tenemos un rato libre cogemos el móvil, abrimos las redes, leemos no sé qué o miramos no sé cuál. Es completamente imposible aburrirse. Esto de primeras podríamos pensar que es muy positivo porque el aburrimiento es un sentimiento desagradable que obviamente queremos evitar, pero si cogemos distancia es supernegativo porque evita que pensemos de manera creativa para buscar solución a esta emoción. La lucha contra esto no es nueva, a principios del S. XIX creamos entretenimiento masivo para solucionar uno de los grandes problemas de los obreros industriales, la monotonía de sus actividades. Sin embargo, con el tiempo la situación se ha desfasado y el entretenimiento ha dejado de servir para despejar la mente de vez en cuando, convirtiéndose en una actividad “obligatoria” cuando tenemos un día libre.  Esto no es tan grave, porque nuestra capacidad cognitiva sigue siendo buena y podemos seguir nuestras actividades “obligatorias” con normalidad. El problema viene con el uso masivo de las redes sociales, que están hechas para generar adicción. Estas provocan que nos acostumbremos a muchísimo contenido corto, de poca calidad. Con lo cual, cuando tenemos que estudiar para un examen, ver una serie o, escuchar música,; nos aburrimos porque nos parece que va muy lento y no somos capaces de concentrarnos únicamente en esa actividad.  En un estudio de la Universidad de Carnegie Mellon realizado a 136 estudiantes, comprobaron que los que realizaban una tarea y eran interrumpidos por mensajes en su teléfono móvil, hacían la tarea un 20% peor que aquellos que no tenían ninguna distracción. Además de todos los efectos perjudiciales que tienen las redes en nuestra concentración, las  solemos usar cómo vía de escape a nuestros problemas. Vivimos en una sociedad que supuestamente normaliza los trastornos mentales, pero luego cuando se trata de nosotros, huímos de nuestros pensamientos y de los problemas.  Lo peor es que no somos conscientes de esto, creemos que descanso es igual a entretenimiento, y por eso llenamos cada trayecto en transporte público, cada hora antes de dormir, cada comida y cena con contenido de Youtube, TikTok o Instagram. Sin embargo, estamos llenando nuestra cabeza de más estímulos. Recuperar la capacidad de aburrirnos no es tarea fácil en la actualidad. Hay que empezar a ver esos momentos de vacío como una ayuda para reconectar con nuestra creatividad, para desarrollar nuestra paciencia, y lo que es más importante para aprender a estar en paz con nosotros mismos y con nuestros pensamientos. A lo mejor es hora de redescubrir el valor del silencio, de la observación y del tiempo sin un propósito inmediato como una forma de recuperar el equilibrio en un mundo que parece no detenerse nunca. Paula Moro – 1º BTO