Peseta Street Journal

Os deseamos un feliz día del libro

«Desde los primeros siglos de la escritura, la norma era leer en voz alta, para uno mismo o para otros. Los libros no eran una canción que se cantaba con la mente, como ahora, sino una melodía que saltaba a los labios y sonaba en voz alta. El lector se convertía en el intérprete que le prestaba sus cuerdas vocales. Eran frecuentes las lecturas en público, y los relatos que gustaban iban de boca en boca. Salvo excepciones, los lectores antiguos no tenían la libertad de la que tú disfrutas para leer a tu gusto las ideas o las fantasías escritas en los textos, para pararte a pensar o a soñar despierto cuando quieras, para elegir y ocultar lo que eliges, para interrumpir o abandonar, para crear tus propios universos. Esta libertad individual, la tuya, es una conquista del pensamiento independiente frente al pensamiento tutelado. Eres un tipo muy especial de lector y desciendes de una genealogía de innovadores. Este diálogo silencioso entre tú y el escritor, libre y secreto, es una asombrosa invención.»   Texto: Irene Vallejo, El infinito en un junco. (Adaptado) Foto: Departamento de Lengua castellana y Literatura

Orgullosos de ser ignorantes

Soy un inculto, y posiblemente tú también lo seas. Todos hemos pasado alguna vez esa situación en la que nuestros compañeros hablan sobre una persona famosa o un hecho importante del que no tenemos ni la menor idea, y cuando preguntamos, nos dicen “¡¿Cómo puedes no saberlo?! Es cultura general”. La cultura general es un fenómeno curioso. Por definición, consiste en poseer conocimientos sobre los temas más variados posibles. Aquel que tiene cultura general, sabe un poco de todo, pero actualmente esto se ha distorsionado. Parece ser que la cultura general hoy en día es conocer únicamente y en profundidad los temas en tendencia. Es normal pensar que los temas que están de moda y que se reproducen en todas las noticias y redes sociales deberían ser conocidos por todos, porque si salen tanto, ¿será porque son importantes, cierto? Por supuesto que la caída del Real Zaragoza es extremadamente importante con más de cincuenta mil búsquedas en Google. Por razones obvias, sí que es necesario conocer sobre política, como las medidas contra los inmigrantes que está llevando a cabo Trump. Pero de ahí a que en tendencia también esté la forma de vestir de los famosos, se puede notar una inmensa diferencia en el valor que damos a estos temas. Siempre me he preguntado por qué todo el mundo debe estudiar historia en profundidad, mientras que la física se puede ignorar por completo. Muchas personas ignoran el hecho de que las salamandras son anfibios y necesitan humedad, o que los corales mueren por la acidez del océano, y eso no está mal visto. Ahora bien, si resulta que no sabes quién es Fernando VI el Prudente, estás en serios problemas y deberías revisar de nuevo la historia de España. En general el concepto de cultura general se ha distorsionado en favor de aquellas personas más famosas e influyentes. Distorsión que aumenta con las redes sociales. Antes, la única forma de enterarse de las cosas era comprando el periódico, y si no se leía, no había ningún problema. Actualmente, parece que ya no solo nos recomiendan, sino que nos exigen pasar un mínimo de horas inmersos en las redes sociales para así adquirir una cultura general decente. Constantemente dicen que las redes sociales son malas y que es mejor minimizarlas, pero si no conoces a tal o cual influencer, eres un ignorante. Un claro ejemplo de hipocresía que nadie está dispuesto a admitir. Si conocer lo básico de numerosos temas, a pesar de no tener redes sociales ni enterarse de las noticias, es un problema, yo mismo soy un inculto. Pero según lo dicho, todos aquellos que dicen que el ser humano no es un animal, que el cambio climático no existe, que todo lo que lleva cloro no es comestible, o que la vacuna del coronavirus te inyecta microchips, son unos incultos más problemáticos que yo, porque no lo admiten y todos lo aceptan. Incluso muchos están orgullosos de ser ignorantes. Diego Simón Navarro – 1ºBTO

The Mafia of Unpaid Work

Nowadays, it is thought that most school leavers are unemployed due to their lack of work experience and the development of new technologies that could replace them. Do you think they should be forced to do unpaid work if no paid jobs are available?  At first sight, forcing leavers to do unpaid work if no paid jobs are available could give young people the opportunity to gain valuable work experience in a wide variety of sectors, even the ones they are not interested in. Furthermore, it could be a great chance for trainees to discover their passion and step out of their comfort zone. Additionally, it would benefit society if more young people worked for the local community while they are out of work. Likewise, it would help them to gain a sense of purpose and belonging, as they could meet a lot of people while they are contributing to the community. Such a scheme would build confidence in young people who otherwise be idle.  Nonetheless, as leavers don’t have a permanent job and need to make a living, companies might exploit them as a cheap source of labour. A survey conducted by the International University shows that more than 42% of company directors engage in exploitative practices, cutting costs on salaries by using unpaid workers. As far as I am concerned, if a company requires workers, they should be prepared to pay for someone’s labour, as they also need money to cover their own expenses.  Should we expect college or school leavers to do unpaid work if no paid jobs are available or should we consider this a form of exploitation? I would suggest that these jobs should be a chance for school leavers to gain valuable work experience voluntarily without being taken advantage of.  Marina Chamorro – 1ºBTO

Una historia de la calle del Pez

Alrededor de quinientas mil personas se mueven por la calle del Pez, y todo esto sin pararse a pensar qué historia oculta hay, qué significado tiene su nombre… Si nos ponemos a atar cabos, nos podemos dar cuenta de que los nombres de estos pasos por los cuales andamos habitualmente, se deben a sus leyendas o historias que cinco personas de las quinientas mil que pasan, conocen. Lo primero de todo, su localización. La calle del Pez es un estrecho paso situado en el barrio de Universidad. En esta calle hay dos tramos, uno de ellos es el tramo de la calle del Pez, que desciende desde la Corredera Baja de San Pablo hasta el cruce con la calle de las Pozas y el otro recibe el nombre de la calle de la Fuente del Cura, que parte desde el cruce mencionado antes, hasta el ensanchamiento de la calle de San Bernardo. Su numeración comienza en el número uno y finaliza en el cuarenta y cuatro.  Puesto que tiene una leyenda, hay que remontarse al S.XVII, cuando Juan Coronel compró una finca con una fuente en la que anteriormente habían sucedido terribles desgracias. Construyó una casa en el terreno. Su hija Blanca jugaba con los peces de la fuente, pero por culpa de las obras, esta se fue contaminando y con el paso del tiempo, los peces se morían. Cuando solo quedaba uno, Blanca lo cogió con el objetivo de cuidarlo hasta que la fuente volviera a estar en perfectas condiciones. El pez murió a los pocos días de cogerlo y esto a Blanca la entristeció. Su padre mandó construir en honor al pez un grabado de piedra con su forma que ponía ‘’Casa del pez’’, que se encuentra en el chaflán del número veinte de la calle. Hoy en día, se encuentran en esa misma calle el pez y bares que reciben el nombre de la frase tallada en el pez de piedra por la leyenda. Además, en el número 12, hay un cine castizo construido en  1948 llamado ‘’El cine Pez’’. En 1960, se convirtió en el Teatro Alfil, quitando importancia a la leyenda de esa calle que pocas personas conocen. Las calles son como libros, repletas de historias preparadas para descubrir. Si nos paramos a pensar, hay monumentos muy famosos de los cuales conocemos su historia y que mucha gente se interesa por. ¿Por qué con las calles no puede pasar lo mismo? ¿Acaso importan menos? A pesar de todas esas preguntas hay una muy importante: ¿Qué historias ocultan las calles de las que vives rodeado? Pues seguro que unas muy interesantes de las que poca gente se ha percatado. Alejandra Vicente – 2º ESO

Healthy lifestyle in teens

Health is crucial for kids because it affects our well-being in many different ways. Eating healthy, staying active and sleeping enough hours contributes to making us better. Having a good mind-set is also important, so that you can think of becoming healthy in a positive way. Being healthy provides us the energy to play, study, etc… In fact, in Abaco School, most of second of ESO teens sleep between 8-10 hours, which is great because that will give them enough energy to stay active during the day. Playing sports is one of the most popular ways to stay fit. It enhances your physical health and helps you disconnect from your problems. Although not everyone practices sports, almost 60% of teens practice football and basketball, so as you can tell, teenagers prefer playing team sports rather than individual ones. Self-care is really important as well. Most people of second of ESO have a 7/10 stress level, and that’s not good at all. Just by playing outdoors, having break times or having a balanced diet can make you have lots of benefits! Having awareness of our mental health means we know what our bodies need! But careful with screen times, it may be something our brain often asks for but never in excess! In conclusion, by full-filling all or most of the advice given in this article, you will step by step notice a big change! It’s not just about today, it’s a long-term thing that you can never forget! Marta Calvo Pablo – 2º ESO

De la Guerra Fría al McDonald’s

Estados Unidos.  Actualmente país líder mundial en cualquier cosa que nos imaginemos: deporte, economía, política (por desgracia), gastronomía…  Y es que, ¿quién no se ha comido un McDonald ‘s? ¿O quién no ha llevado unos vaqueros? ¿y qué hay de Star Wars? Todos estos elementos, y tantos más que serían incontables, provienen de la cultura americana. Esto tiene un trasfondo histórico, iniciado tras la 2ª Guerra Mundial. Cuando acabó en 1945, el mundo se dividió en dos; capitalismo o comunismo. Este enfrentamiento tan tenso, que derivó en la Guerra Fría, tuvo su final con la caída del muro de Berlín y por consiguiente, la URSS. Fue en ese punto que el “águila” se apoderó del mundo. Otro elemento clave en este proceso, aunque parezca mentira, es la cinematografía. Las sagas de películas, las entretenidas, aunque simples, comedias románticas y las comedias absurdas han servido como medio para proyectar su estilo de vida y representar el famoso “sueño americano”.  Todo ello ha conducido a que la cultura global actual sea homogénea, sin diferenciación por mucho que lo parezca. Así, debemos ser un poco más independientes y dejar de endiosar a un país cuya Constitución (de una hoja) no se ha modificado en más de dos siglos, desde su fundación como país. Si no, acabaremos pagando 300€ por una simple consulta médica.  Marina Gallego Díaz – 2ºBTO  

INCAPACES DE ELEGIR NUESTRO FUTURO

Con 18 te queda toda la vida por delante, tienes mucho que aprender, descubrir, experimentar… Apenas sabiendo nada de esta, la sociedad espera que seamos capaces de saber a qué nos queremos dedicar.  Solo una pequeña parte de los estudiantes tiene claro qué estudiar, pero ¿y qué pasa con el resto? La presión que sienten estas personas es inmensa, desde el momento en que hacen la EVAU tienen apenas un mes para decidir todo su futuro. Una decisión tan importante requiere de tiempo para meditar y plantear las diversas opciones.  Por todo esto, ¿realmente un adolescente tiene la capacidad de saber qué es lo que quiere estudiar? Según muestran varios estudios, más del 38% de los estudiantes se arrepiente de la carrera universitaria escogida, y un 34% deja los estudios o se cambia de carrera en el primer año.  Mucha gente se centra solo en la carrera universitaria y si realmente su carrera elegida es la adecuada, pero el problema viene de mucho antes. En la actualidad la elección de asignaturas que cursar comienza en 1º de la ESO. La nueva educación se basa mucho en asignaturas optativas y da a los niños la responsabilidad de escoger entre varias opciones de materias. En 1º, 2º y 3º de la ESO se empieza a decidir entre optativas como Tecnología, Ciencias de la computación, una segunda lengua extranjera… Los niños no tienen el cerebro bien desarrollado, este órgano termina de desarrollarse entre los 25 y 30 años, todavía no tienen la capacidad de elegir de manera inteligente. Entonces, ¿en qué criterios se basan los niños para decidir qué materias cursar? Muchos escogen aquellas asignaturas que consideran que van a ser más fáciles, otros se decantan por las que piensan que van a tener más tiempo libre y que van a poder jugar en clase…Es normal que creamos que estas asignaturas son en cierto modo insignificantes, es decir, que la opción por la que nos decantemos no va a suponer un gran efecto en nuestros estudios, pero sin que nos demos cuenta, poco a poco se van cerrando puertas y opciones. Pero es en 4º de la ESO cuando tu elección de asignaturas tiene un gran efecto en tu futuro. En este curso ya se debe escoger una modalidad, científica, humanidades, tecnológica… A partir de aquí hay asignaturas que ya no vas a volver a dar.  En Bachillerato ya todo cuenta para la EVAU y la carrera. ¿Qué pasa si estudias el bachillerato equivocado? Sí que es verdad que puedes cambiar de bachillerato durante el segundo curso, pero el esfuerzo que debes hacer para llevar al día las asignaturas es inhumano. Al fin y al cabo, has perdido toda la base que dan durante el primer curso. Lo mismo sucede si haces un bachillerato que luego no se corresponde con tu carrera.  Solo somos adolescentes, no podemos saber con certeza qué es lo que vamos a querer en el futuro. Cae una inmensa responsabilidad sobre nosotros y en muchos casos tomamos la decisión equivocada. Si no sabemos ni lo que queremos comer, ¿cómo vamos a tener la capacidad de decidir algo tan importante como los estudios?  Yo solo soy una simple estudiante que quiere seguir formándose y estudiando y que no quiere que toda su carrera profesional se vea marcada por una decisión que tomé con apenas 16 años. En un futuro, no quiero mirar atrás y estar arrepentida de la decisión tomada por no saber a qué quiero dedicarme.  Sara Gómez Vesperinas – 1ºBTO

¿Te consideras más machista o más racista?

La diferencia que afrontan las mujeres entre llevar un trozo de tela para cubrir su rostro y no llevarlo radica en elegir si desean vivir en constante vigilancia, reprendidas por un cuerpo policial o ponerse un velo. Esta es la situación actual de la mujer en Irán. Si para algo tan insignificante como llevar un velo, las mujeres son detenidas y las agresiones de la policía son amparadas por la ley, ¿cuáles son las limitaciones contra la violencia hacia la mujer? Lo cierto es que en algunos países de Oriente, las interpretaciones incorrectas y radicalizadas del Corán que constituyen la ley, autorizan al marido de cada mujer a agredir a su esposa físicamente. Esto da paso a que miles y miles de abusos se pasen por alto en los tribunales de estos estados sin que nadie haga nada. Si lo máximo a lo que aspiran estos abusos es a generar titulares de noticias en occidente y vetos comerciales insignificantes de la ONU, quizá será porque desde nuestro cómodo sofá nos parece que el asunto no se desarrolla lo suficientemente cerca para afectarnos. En ese caso, hay zonas que disparan las estadísticas, y bastante cerca; sólo 3 de cada 100 mujeres que sobreviven al abuso lo terminan denunciando en Marruecos. Quizá esta falta de medidas con resultados útiles pueda explicarse por la negligencia de los políticos, como es el caso de Errejón, exportavoz de SUMAR y comprometido difusor de la ley de Sólo sí es Sí,  que ya acumula dos denuncias por agresión sexual que se han llevado a juicio, casi tan rápido como él ha hundido su propia carrera política vulnerando las ideas que él mismo utilizaba para dar lecciones a otros políticos. Es evidente que no se puede esperar dichas medidas útiles de personas cuya ética y honor pesa menos que sus palabras. Lo realmente preocupante sucede cuando se combinan ambos factores: negligencia política y extremismo islámico, como fue el caso de las violaciones a las más de 1400 mujeres menores en Reino Unido desde 1997 a 2013. Un grupo de taxistas de la comunidad pakistaní de Rotherham, que eran pertenecientes a pandillas de abusadores de origen asiático, violaban a mujeres adolescentes extorsionándolas a cambio de sus servicios. Durante todo ese tiempo, diversas investigaciones por especialistas se comunicaron al resto del cuerpo policial local sobre el caso ya habiéndose identificado los delitos, pero estos cuerpos hicieron caso omiso e ignoraron todo lo que se expuso por no ser calificados de racistas y evitar conflictos con grupos minoritarios.  Si debe ser considerado como un acto “racista” el de afirmar con hechos empíricos que hay grupos radicalizados islámicos en Asia que practican el abuso hacia las mujeres, entonces me considero muy racista (por favor, véase la ironía). Por otro lado, la policía local de Rotherham eligió voluntariamente ser menos “racista” a costa de ser definitivamente machistas al permitir toda una trama de abuso sexual gravísima hacia tanta cantidad de menores. ¿Y qué eligirán los dirigentes políticos en occidente, ser “racistas” o machistas?, ¿se centrarán en elaborar medidas que puedan solucionar los abusos o los seguirán dejando pasar? En el segundo caso, resulta difícil hacer que otros países cumplan normativas que no estén reconocidas en su ley, principalmente porque para que en Oriente se reciban sanciones, se debe tener un poder sancionador que sencillamente no tenemos, por la razón de que en Oriente hay petróleo y aquí no, además de que el propio cambio debe ser incentivado por las mujeres en esos países, puesto que emana de una cuestión cultural. Pero esta no deja de ser una obligación que supone tener un cargo político y si los políticos no demuestran ser capaces de proteger a las mujeres de las agresiones sexuales en el mundo, entonces, ¿quién lo hará?, ¿los partidos islamistas radicales en Irán?, ¿la comunidad pakistaní de Reino Unido?, ¿o los talibanes en Afganistán? Gonzalo Martín Díaz – 1ºBTO  

Nuestro peor enemigo, el aburrimiento

¿Hemos perdido la capacidad de estar aburridos? En este mundo tan interconectado en el que siempre que tenemos un rato libre cogemos el móvil, abrimos las redes, leemos no sé qué o miramos no sé cuál. Es completamente imposible aburrirse. Esto de primeras podríamos pensar que es muy positivo porque el aburrimiento es un sentimiento desagradable que obviamente queremos evitar, pero si cogemos distancia es supernegativo porque evita que pensemos de manera creativa para buscar solución a esta emoción. La lucha contra esto no es nueva, a principios del S. XIX creamos entretenimiento masivo para solucionar uno de los grandes problemas de los obreros industriales, la monotonía de sus actividades. Sin embargo, con el tiempo la situación se ha desfasado y el entretenimiento ha dejado de servir para despejar la mente de vez en cuando, convirtiéndose en una actividad “obligatoria” cuando tenemos un día libre.  Esto no es tan grave, porque nuestra capacidad cognitiva sigue siendo buena y podemos seguir nuestras actividades “obligatorias” con normalidad. El problema viene con el uso masivo de las redes sociales, que están hechas para generar adicción. Estas provocan que nos acostumbremos a muchísimo contenido corto, de poca calidad. Con lo cual, cuando tenemos que estudiar para un examen, ver una serie o, escuchar música,; nos aburrimos porque nos parece que va muy lento y no somos capaces de concentrarnos únicamente en esa actividad.  En un estudio de la Universidad de Carnegie Mellon realizado a 136 estudiantes, comprobaron que los que realizaban una tarea y eran interrumpidos por mensajes en su teléfono móvil, hacían la tarea un 20% peor que aquellos que no tenían ninguna distracción. Además de todos los efectos perjudiciales que tienen las redes en nuestra concentración, las  solemos usar cómo vía de escape a nuestros problemas. Vivimos en una sociedad que supuestamente normaliza los trastornos mentales, pero luego cuando se trata de nosotros, huímos de nuestros pensamientos y de los problemas.  Lo peor es que no somos conscientes de esto, creemos que descanso es igual a entretenimiento, y por eso llenamos cada trayecto en transporte público, cada hora antes de dormir, cada comida y cena con contenido de Youtube, TikTok o Instagram. Sin embargo, estamos llenando nuestra cabeza de más estímulos. Recuperar la capacidad de aburrirnos no es tarea fácil en la actualidad. Hay que empezar a ver esos momentos de vacío como una ayuda para reconectar con nuestra creatividad, para desarrollar nuestra paciencia, y lo que es más importante para aprender a estar en paz con nosotros mismos y con nuestros pensamientos. A lo mejor es hora de redescubrir el valor del silencio, de la observación y del tiempo sin un propósito inmediato como una forma de recuperar el equilibrio en un mundo que parece no detenerse nunca. Paula Moro – 1º BTO