Peseta Street Journal

Healthy lifestyle in teens

Health is crucial for kids because it affects our well-being in many different ways. Eating healthy, staying active and sleeping enough hours contributes to making us better. Having a good mind-set is also important, so that you can think of becoming healthy in a positive way. Being healthy provides us the energy to play, study, etc… In fact, in Abaco School, most of second of ESO teens sleep between 8-10 hours, which is great because that will give them enough energy to stay active during the day. Playing sports is one of the most popular ways to stay fit. It enhances your physical health and helps you disconnect from your problems. Although not everyone practices sports, almost 60% of teens practice football and basketball, so as you can tell, teenagers prefer playing team sports rather than individual ones. Self-care is really important as well. Most people of second of ESO have a 7/10 stress level, and that’s not good at all. Just by playing outdoors, having break times or having a balanced diet can make you have lots of benefits! Having awareness of our mental health means we know what our bodies need! But careful with screen times, it may be something our brain often asks for but never in excess! In conclusion, by full-filling all or most of the advice given in this article, you will step by step notice a big change! It’s not just about today, it’s a long-term thing that you can never forget! Marta Calvo Pablo – 2º ESO

De la Guerra Fría al McDonald’s

Estados Unidos.  Actualmente país líder mundial en cualquier cosa que nos imaginemos: deporte, economía, política (por desgracia), gastronomía…  Y es que, ¿quién no se ha comido un McDonald ‘s? ¿O quién no ha llevado unos vaqueros? ¿y qué hay de Star Wars? Todos estos elementos, y tantos más que serían incontables, provienen de la cultura americana. Esto tiene un trasfondo histórico, iniciado tras la 2ª Guerra Mundial. Cuando acabó en 1945, el mundo se dividió en dos; capitalismo o comunismo. Este enfrentamiento tan tenso, que derivó en la Guerra Fría, tuvo su final con la caída del muro de Berlín y por consiguiente, la URSS. Fue en ese punto que el “águila” se apoderó del mundo. Otro elemento clave en este proceso, aunque parezca mentira, es la cinematografía. Las sagas de películas, las entretenidas, aunque simples, comedias románticas y las comedias absurdas han servido como medio para proyectar su estilo de vida y representar el famoso “sueño americano”.  Todo ello ha conducido a que la cultura global actual sea homogénea, sin diferenciación por mucho que lo parezca. Así, debemos ser un poco más independientes y dejar de endiosar a un país cuya Constitución (de una hoja) no se ha modificado en más de dos siglos, desde su fundación como país. Si no, acabaremos pagando 300€ por una simple consulta médica.  Marina Gallego Díaz – 2ºBTO  

INCAPACES DE ELEGIR NUESTRO FUTURO

Con 18 te queda toda la vida por delante, tienes mucho que aprender, descubrir, experimentar… Apenas sabiendo nada de esta, la sociedad espera que seamos capaces de saber a qué nos queremos dedicar.  Solo una pequeña parte de los estudiantes tiene claro qué estudiar, pero ¿y qué pasa con el resto? La presión que sienten estas personas es inmensa, desde el momento en que hacen la EVAU tienen apenas un mes para decidir todo su futuro. Una decisión tan importante requiere de tiempo para meditar y plantear las diversas opciones.  Por todo esto, ¿realmente un adolescente tiene la capacidad de saber qué es lo que quiere estudiar? Según muestran varios estudios, más del 38% de los estudiantes se arrepiente de la carrera universitaria escogida, y un 34% deja los estudios o se cambia de carrera en el primer año.  Mucha gente se centra solo en la carrera universitaria y si realmente su carrera elegida es la adecuada, pero el problema viene de mucho antes. En la actualidad la elección de asignaturas que cursar comienza en 1º de la ESO. La nueva educación se basa mucho en asignaturas optativas y da a los niños la responsabilidad de escoger entre varias opciones de materias. En 1º, 2º y 3º de la ESO se empieza a decidir entre optativas como Tecnología, Ciencias de la computación, una segunda lengua extranjera… Los niños no tienen el cerebro bien desarrollado, este órgano termina de desarrollarse entre los 25 y 30 años, todavía no tienen la capacidad de elegir de manera inteligente. Entonces, ¿en qué criterios se basan los niños para decidir qué materias cursar? Muchos escogen aquellas asignaturas que consideran que van a ser más fáciles, otros se decantan por las que piensan que van a tener más tiempo libre y que van a poder jugar en clase…Es normal que creamos que estas asignaturas son en cierto modo insignificantes, es decir, que la opción por la que nos decantemos no va a suponer un gran efecto en nuestros estudios, pero sin que nos demos cuenta, poco a poco se van cerrando puertas y opciones. Pero es en 4º de la ESO cuando tu elección de asignaturas tiene un gran efecto en tu futuro. En este curso ya se debe escoger una modalidad, científica, humanidades, tecnológica… A partir de aquí hay asignaturas que ya no vas a volver a dar.  En Bachillerato ya todo cuenta para la EVAU y la carrera. ¿Qué pasa si estudias el bachillerato equivocado? Sí que es verdad que puedes cambiar de bachillerato durante el segundo curso, pero el esfuerzo que debes hacer para llevar al día las asignaturas es inhumano. Al fin y al cabo, has perdido toda la base que dan durante el primer curso. Lo mismo sucede si haces un bachillerato que luego no se corresponde con tu carrera.  Solo somos adolescentes, no podemos saber con certeza qué es lo que vamos a querer en el futuro. Cae una inmensa responsabilidad sobre nosotros y en muchos casos tomamos la decisión equivocada. Si no sabemos ni lo que queremos comer, ¿cómo vamos a tener la capacidad de decidir algo tan importante como los estudios?  Yo solo soy una simple estudiante que quiere seguir formándose y estudiando y que no quiere que toda su carrera profesional se vea marcada por una decisión que tomé con apenas 16 años. En un futuro, no quiero mirar atrás y estar arrepentida de la decisión tomada por no saber a qué quiero dedicarme.  Sara Gómez Vesperinas – 1ºBTO

¿Te consideras más machista o más racista?

La diferencia que afrontan las mujeres entre llevar un trozo de tela para cubrir su rostro y no llevarlo radica en elegir si desean vivir en constante vigilancia, reprendidas por un cuerpo policial o ponerse un velo. Esta es la situación actual de la mujer en Irán. Si para algo tan insignificante como llevar un velo, las mujeres son detenidas y las agresiones de la policía son amparadas por la ley, ¿cuáles son las limitaciones contra la violencia hacia la mujer? Lo cierto es que en algunos países de Oriente, las interpretaciones incorrectas y radicalizadas del Corán que constituyen la ley, autorizan al marido de cada mujer a agredir a su esposa físicamente. Esto da paso a que miles y miles de abusos se pasen por alto en los tribunales de estos estados sin que nadie haga nada. Si lo máximo a lo que aspiran estos abusos es a generar titulares de noticias en occidente y vetos comerciales insignificantes de la ONU, quizá será porque desde nuestro cómodo sofá nos parece que el asunto no se desarrolla lo suficientemente cerca para afectarnos. En ese caso, hay zonas que disparan las estadísticas, y bastante cerca; sólo 3 de cada 100 mujeres que sobreviven al abuso lo terminan denunciando en Marruecos. Quizá esta falta de medidas con resultados útiles pueda explicarse por la negligencia de los políticos, como es el caso de Errejón, exportavoz de SUMAR y comprometido difusor de la ley de Sólo sí es Sí,  que ya acumula dos denuncias por agresión sexual que se han llevado a juicio, casi tan rápido como él ha hundido su propia carrera política vulnerando las ideas que él mismo utilizaba para dar lecciones a otros políticos. Es evidente que no se puede esperar dichas medidas útiles de personas cuya ética y honor pesa menos que sus palabras. Lo realmente preocupante sucede cuando se combinan ambos factores: negligencia política y extremismo islámico, como fue el caso de las violaciones a las más de 1400 mujeres menores en Reino Unido desde 1997 a 2013. Un grupo de taxistas de la comunidad pakistaní de Rotherham, que eran pertenecientes a pandillas de abusadores de origen asiático, violaban a mujeres adolescentes extorsionándolas a cambio de sus servicios. Durante todo ese tiempo, diversas investigaciones por especialistas se comunicaron al resto del cuerpo policial local sobre el caso ya habiéndose identificado los delitos, pero estos cuerpos hicieron caso omiso e ignoraron todo lo que se expuso por no ser calificados de racistas y evitar conflictos con grupos minoritarios.  Si debe ser considerado como un acto “racista” el de afirmar con hechos empíricos que hay grupos radicalizados islámicos en Asia que practican el abuso hacia las mujeres, entonces me considero muy racista (por favor, véase la ironía). Por otro lado, la policía local de Rotherham eligió voluntariamente ser menos “racista” a costa de ser definitivamente machistas al permitir toda una trama de abuso sexual gravísima hacia tanta cantidad de menores. ¿Y qué eligirán los dirigentes políticos en occidente, ser “racistas” o machistas?, ¿se centrarán en elaborar medidas que puedan solucionar los abusos o los seguirán dejando pasar? En el segundo caso, resulta difícil hacer que otros países cumplan normativas que no estén reconocidas en su ley, principalmente porque para que en Oriente se reciban sanciones, se debe tener un poder sancionador que sencillamente no tenemos, por la razón de que en Oriente hay petróleo y aquí no, además de que el propio cambio debe ser incentivado por las mujeres en esos países, puesto que emana de una cuestión cultural. Pero esta no deja de ser una obligación que supone tener un cargo político y si los políticos no demuestran ser capaces de proteger a las mujeres de las agresiones sexuales en el mundo, entonces, ¿quién lo hará?, ¿los partidos islamistas radicales en Irán?, ¿la comunidad pakistaní de Reino Unido?, ¿o los talibanes en Afganistán? Gonzalo Martín Díaz – 1ºBTO  

Nuestro peor enemigo, el aburrimiento

¿Hemos perdido la capacidad de estar aburridos? En este mundo tan interconectado en el que siempre que tenemos un rato libre cogemos el móvil, abrimos las redes, leemos no sé qué o miramos no sé cuál. Es completamente imposible aburrirse. Esto de primeras podríamos pensar que es muy positivo porque el aburrimiento es un sentimiento desagradable que obviamente queremos evitar, pero si cogemos distancia es supernegativo porque evita que pensemos de manera creativa para buscar solución a esta emoción. La lucha contra esto no es nueva, a principios del S. XIX creamos entretenimiento masivo para solucionar uno de los grandes problemas de los obreros industriales, la monotonía de sus actividades. Sin embargo, con el tiempo la situación se ha desfasado y el entretenimiento ha dejado de servir para despejar la mente de vez en cuando, convirtiéndose en una actividad “obligatoria” cuando tenemos un día libre.  Esto no es tan grave, porque nuestra capacidad cognitiva sigue siendo buena y podemos seguir nuestras actividades “obligatorias” con normalidad. El problema viene con el uso masivo de las redes sociales, que están hechas para generar adicción. Estas provocan que nos acostumbremos a muchísimo contenido corto, de poca calidad. Con lo cual, cuando tenemos que estudiar para un examen, ver una serie o, escuchar música,; nos aburrimos porque nos parece que va muy lento y no somos capaces de concentrarnos únicamente en esa actividad.  En un estudio de la Universidad de Carnegie Mellon realizado a 136 estudiantes, comprobaron que los que realizaban una tarea y eran interrumpidos por mensajes en su teléfono móvil, hacían la tarea un 20% peor que aquellos que no tenían ninguna distracción. Además de todos los efectos perjudiciales que tienen las redes en nuestra concentración, las  solemos usar cómo vía de escape a nuestros problemas. Vivimos en una sociedad que supuestamente normaliza los trastornos mentales, pero luego cuando se trata de nosotros, huímos de nuestros pensamientos y de los problemas.  Lo peor es que no somos conscientes de esto, creemos que descanso es igual a entretenimiento, y por eso llenamos cada trayecto en transporte público, cada hora antes de dormir, cada comida y cena con contenido de Youtube, TikTok o Instagram. Sin embargo, estamos llenando nuestra cabeza de más estímulos. Recuperar la capacidad de aburrirnos no es tarea fácil en la actualidad. Hay que empezar a ver esos momentos de vacío como una ayuda para reconectar con nuestra creatividad, para desarrollar nuestra paciencia, y lo que es más importante para aprender a estar en paz con nosotros mismos y con nuestros pensamientos. A lo mejor es hora de redescubrir el valor del silencio, de la observación y del tiempo sin un propósito inmediato como una forma de recuperar el equilibrio en un mundo que parece no detenerse nunca. Paula Moro – 1º BTO

Los hooligans del deporte infantil

“Si piensas que siempre tengo que ser el mejor, no vengas. Si para ti lo más importante es el resultado, no vengas. Si vas a gritar al árbitro cada vez que crees que se equivoca, no vengas. Y si te vas a enfadar cada vez que fallo, no vengas”. Esta es la campaña publicitaria que hizo la Fundación Brafa sobre los problemas que están surgiendo en las gradas de los partidos de deportes infantiles. Por ello me pregunto, ¿somos conscientes de cómo afectan todos los comentarios y acciones al juego infantil? Aunque no lo parezca, todo lo que decimos y hacemos como espectadores en estos partidos incumbe a todos los participantes del juego, desde los jugadores hasta los árbitros. Como se indica en la Guía para padres sobre actividad física y salud publicada por el Ministerio de Sanidad, entre los factores que desmotivan a los niños respecto al deporte se encuentran la presión por jugar y alcanzar las expectativas impuestas por los padres y que se dé más importancia al resultado que a la mejora y el esfuerzo puesto en el juego. Muchas veces en la grada se escucha a padres gritándoles a sus hijos lo que tienen que hacer o regañándoles por haber hecho algo mal. Pero, por lo visto, quienes hacen estos comentarios no tienen en cuenta el hecho de que probablemente el niño solo esté siguiendo órdenes del entrenador, por lo que, además, estarían contradiciendo y restando autoridad a dicho dirigente. E incluso puede ser que realmente haya cometido un fallo y no pasa nada, no van a ser peores jugadores por cometer un simple error, o varios, porque, ¿quién no se equivoca? Luego están los árbitros que, por si alguien no se había dado cuenta, también son humanos con sentimientos y con derecho a equivocarse. Como muestran estos datos extraídos de estudios realizados por la FBM (Federación de Baloncesto de Madrid), normalmente la media de bajas de árbitros es de 375 personas por año. Sin embargo, esta última temporada la cifra ha ascendido a los 450 de un total de 2.035, el 23% de ellos. La razón principal de que dejen de arbitrar es el ambiente y la presión a la que están sometidos. Dicho de otra forma, cada vez somos más exigentes con los demás y lo que no es normal es que los árbitros de partidos infantiles estén sometidos a más presión que los que arbitran mundiales de profesionales. Cada día permitimos menos errores, exigiendo una perfección idílica. Es más, apuesto a que todos los que dicen “Es que este árbitro es malísimo. Hasta yo lo haría mejor” no serían capaces de lograr este perfecto arbitraje en un partido, ya no digamos aguantar la presión más de dos minutos. Esto debería hacernos reflexionar sobre si esta exigencia excesiva es realmente necesaria. Si gritarle como un loco a un árbitro como un loco que no ha pitado una falta es la mejor manera de que sea consciente de su error y no vuelva a cometerlo. Si que vuestros hijos sean los mejores a costa de que dejen de disfrutar del deporte merece la pena… ¿Esta es la enseñanza que queremos transmitirle a los niños? Tenemos que empezar a relajarnos y disfrutar de ver a los niños jugar, de verles felices. Al fin y al cabo, el deporte es un juego, no un lugar donde descargar la frustración que nos crean nuestros propios problemas. Silvia Alba – 1ºBTO

Beneficios e inconvenientes de las redes sociales

Las redes sociales nos han beneficiado, pero, ¿hasta qué punto nos han traído más beneficios que contratiempos? ¿Cuántos peligros amenazan a las futuras generaciones? Todas estas preguntas derivan de la cantidad de peligros presentes que opacan a los beneficios. Aunque las redes sociales nos han aportado una cantidad enorme de beneficios como el fácil acceso a la información, el entretenimiento y la globalización comunicativa, desde mi punto de vista, nos ha traído más preocupaciones que beneficios. Los niños crecen con mucha exposición y poca supervisión cuando se trata de redes sociales, los resultados de esto son niños viendo contenido que no es adecuado para su edad y puede afectar al desarrollo cerebral del mismo. Hay estudios que prueban que la exposición a la pornografía y otros contenidos de ámbitos explícitos desde joven puede generar un subdesarrollo del lóbulo frontal del infante y aumento en el número de casos de ansiedad y depresión en niños y adolescentes. Al exponer a niños, preadolescentes o adolescentes a las redes sociales se desarrolla mucho el sentimiento de la envidia, el querer crecer más allá de lo que realmente han madurado, esto lleva a lo llamado pérdida de la infancia, en la que los niños dejan de jugar como niños y tienen un cambio de actitud muy temprano que afecta en el desarrollo cognitivo y de salud mental de los niños. Al tener una infancia ausente se convierten en adultos o se interesan por cosas que no deberían estar cerca de un niño, por ejemplo la tendencia ahora, vapear, vestirse de ciertas maneras, usar unas marcas porque si no, no eres guay, fumar, beber, delinquir o vandalizar y muchos hábitos que serán perjudiciales en un futuro temprano y harán complicado el poder realizar una vida estable más adelante.   Las redes sociales se han extendido hasta el aula, haciendo más difícil que los alumnos presten atención ya que las redes sociales acostumbran a recibir recompensas inmediatas y han acortado el span de atención de las personas desde dos minutos y medio a 45 segundos o incluso menos. No sólo eso, sino que una vez que nuestra atención se desvía de la tarea original, el niño tarda unos 25 minutos en volver a la misma, por lo que resulta muy complicado concentrarse y existe un alto número de casos de TDA.   Para añadir más al problema, muchos padres “influencers” exponen la imagen de sus hijos en redes sociales generando un peligro para el niño o hasta ridiculización a cambio de likes, fama y dinero (si es que se monetiza). Esta exposición no solo es peligrosa por la crueldad y la incertidumbre de lo que la gente tras las pantallas hace, ya que hay pedófilos y mucho contenido aparentemente inocente que se denomina como contenido fetichista. Muchos de esos ejemplos tienen que ver con comportamientos infantiles, apariencia y voces más agudas simbolizando a niños. Siendo solo esos peligros digitales, se suman los físicos y los que están presentes en las relaciones y el día a día. Si algún compañero reconoce al joven puede usar ese contenido para ridiculizarlo y hasta derivar en bullying o acoso escolar. En conclusión, las redes han tomado un giro a la maldad y su mal uso por falta de responsabilidad y esto, por culpa de la falta de supervisión o protección está afectando a las generaciones más jóvenes y a todo el mundo a nivel mental tomando el cuenta el span de atención disminuyendo, la dificultad para concentrarse sin distraerse y la dependencia que nos crean las aplicaciones hasta el punto que son una necesidad para entretenerse constantemente, el aburrimiento está demonizado, para mantenerse en contacto, preferimos escribir mensajes rápidos en vez de hacer una llamada de teléfono y escuchar a la otra persona… Las redes sociales son un gran avance pero su mal uso nos hace retroceder. Laira Robles Padua – 1º Bachillerato

Bienvenidos a mi cluedo

Me levanté a las 7:30 de la mañana pensando en lo que había pasado. Alguien había sido asesinado y nadie quería hablar, excepto yo. Todo el mundo tenía miedo, pero yo quería que el mundo supiera la verdad. Aunque no sabía cómo iba a poder, porque aquí siempre había ruido y era difícil pensar. Unas horas después empecé a investigar, así que lo primero que hice fue ir a ver cómo estaba la víctima. Resultó ser que todavía no se sabía el motivo de la muerte, simplemente estaba ahí, tirada en el centro del suelo. Llevaba puesta una camiseta azul, unos pantalones marrones y una gorra roja. Aunque había algo más:  -Lo hemos identificado, se llamaba Mateo- me dijo el policía. Lo que me pareció raro fue que estaba solo, y eso me hizo pensar en mi primer sospechoso. Después fui a comer a casa y cuando terminé me dirigí a hablar con la hermana de Mateo, Carla. Nos saludamos y le pregunté si últimamente había notado algo raro en Mateo. Me dijo que sí, que los últimos días había estado muy preocupado hablando por el móvil, y que eso era todo. También me dijo que me tenía que contar algo que tenía en la punta de la lengua, pero no se acordaba. Le di las gracias y nos despedimos.  No sé por qué a veces me costaba hablar, pero no me importaba. También me dio la sensación de que no me quería contar todo, pero lo entendí porque suponía que estaría afectada. Pero lo que sí que me preocupó fue que tenía algunas arañas como mascota y le faltaba solo una, eso me hizo pensar en un posible motivo de la muerte.  Salí de allí muy tarde, así que descansé lo que me quedaba de día en mi casa. Al día siguiente por la tarde, ya que estaba muy cansado, fui a hablar con el mejor amigo de Mateo, Luis. Al principio me cerró la puerta sin siquiera preguntarme quién era o qué quería, lo que me pareció un poco extraño y así pensar en otro posible asesino. Luego conseguí que me abriese e incluso me dejó pasar. Fue una conversación un tanto corta, pero ya me lo suponía: -Buenas tardes- nos dijimos. -Eres el mejor amigo de Mateo, ¿verdad?- le pregunté. -¡Así es!- exclamó Luis. -¿Conoces algún hecho relevante que pueda ayudarme en mi investigación sobre el asesinato?- fue lo siguiente que le pregunté. -La información más relevante que conozco es que había estado hablando mucho con una chica por el móvil que se llama Claudia, pero eso ya te lo dijo Carla, aunque creo que no te dijo con quién.- me dijo. -Muchas gracias- le dije yo. -Hasta otro día- nos despedimos.  A continuación fui a ver a Claudia; Luis me dijo que vivía dos casas abajo. Nos saludamos, y le pregunté si era verdad que había estado hablando con él. Me dijo que sí, que había sido porque alguien le había robado un cuchillo y ella estaba convencida de que fue Mateo. Le di las gracias y eso fue lo único que hablamos.  Lo que me contó del cuchillo podría ser otra arma, pero si le hubieran asesinado con uno se habría notado. También podría haber sido para despistar. Me fui a mi casa a dormir, pero no pude porque cada cierto tiempo volvían esos ruidos tan molestos que no me dejaban descansar. Toda la noche imaginándome cosas que en realidad no me había contado nadie. Los ruidos seguían, me parecía que había gente hablando y discutiendo aunque parecía que no querían que nadie se enterase. Después conseguí dormir un rato. La mañana siguiente me despertaron unos señores que me sonaban de algo, pero no sabía muy bien de qué. Lo siguiente que me dijeron me costó creerlo: -Sabemos que últimamente estás muy raro, y no sabemos si te pasa algo- me dijeron. -¿Pero dónde estoy?- pregunté yo. -Estás en el centro psiquiátrico de Canadá- me respondieron. No volví a decir nada más, no me salían las palabras. Me dijeron que parecía que estaba investigando un asesinato, pero que en realidad había sido yo. Que yo robé una araña, que yo había escondido un cuchillo. Lo peor es que no me acordaba de nada, pero creo que por eso mismo estaba metido en un sitio de esos en los que nadie quería estar. No era exactamente así como quería que la gente se enterase, pero ya estaba hecho, ya se sabía la verdad. Julia Moya Turrión – 1ºESO