Peseta Street Journal

Monumentos españoles: La puerta de Alcalá

Carlos III quiso que la entrada a la capital de su imperio fuera grandiosa, y de esta forma nació la Puerta de Alcalá. Construida entre los años 1769 y 1778, la Puerta de Alcalá fue una de las cinco puertas que daban el acceso a Madrid, pero más tarde se convirtió en un monumento conmemorativo. Por ello, hoy podemos encontrar este monumento en Madrid, España, en el centro de la rotonda de la Plaza de la Independencia, exactamente en el cruce de las calles de Alcalá, Alfonso XII, Serrano y Salustiano Olózoga. Su historia comienza cuando Carlos III decidió construir una nueva entrada para su capital, con el fin de modernizar la ciudad. Su propósito era que al entrar, y ver la puerta, se pudiera imaginar lo magnífico que era su imperio. Quería que la puerta representara la ciudad y que fuera moderna, pero con un toque clásico. Para ello, organizó un proceso de selección que consistió en convocar un concurso al que se presentaron varios arquitectos importantes. Entre ellos se encontraban nombres como Ventura Rodríguez y José de Hermosilla. Finalmente, terminó realizando el diseño Francisco Sabatini, que consiguió cumplir las expectativas del rey, al ver sus trabajos previos. La Puerta de Alcalá tardó casi diez años en ser construida, lo cual refleja la complejidad del diseño de Sabatini. Francisco Sabatini fue un arquitecto e ingeniero militar italiano del siglo XVIII que trabajó principalmente en España. Gracias a sus contribuciones en la transformación urbana de Madrid, al servicio de los reyes Carlos III y Carlos IV se convirtió en un especialista del neoclasicismo. La Puerta de Alcalá es un monumento del estilo neoclásico español que se caracteriza por incluir elementos arquitectónicos de la Antigua Grecia y Roma, pero manteniendo la modernidad propia del siglo XVIII. Los principales elementos de este tipo de arquitectura, desarrollada entre los siglos XVIII y XIX, eran la simplicidad y el orden en la construcción, utilizados para transmitir racionalidad y equilibrio, evitando el exceso de decoración del Barroco. Con este estilo se construyeron obras públicas, museos, palacios y arcos para representar estabilidad, que era precisamente lo que Carlos III quería simbolizar con su obra. Para construir la Puerta de Alcalá, Sabatini se inspiró en los arcos de triunfo romanos añadiendo simetría, proporción y columnas. El resultado fue la construcción de un gran arco con cinco aberturas. Los tres arcos centrales son de medio punto, siendo el del medio el que tiene mayor altura, ya que estaba destinado al paso de carruajes. A ambos lados de estos tres arcos se levantaron dos arcos exteriores de menor altura, cuyo fin era el tránsito de personas y animales. Sus dimensiones totales alcanzaron veinte metros de alto y cuarenta y tres de ancho. En su fachada este, la que apunta a Alcalá y le da nombre, tiene diez columnas adosadas y lisas. Los arcos centrales están decorados con figuras en forma de sátiros y los arcos laterales con esculturas de guirnaldas de flores. En esta fachada hay una inscripción en latín que dice: “Rege Carolo III” (bajo el reinado de Carlos III), sobre la cual se sitúa un escudo de armas. Encima de los arcos laterales se admiran cuatro esculturas que representan las virtudes cardinales: la Prudencia simbolizada con un espejo, la Justicia con una balanza y una espada, la Fortaleza con una columna y una lanza y la Templanza con un vaso y un estribo. La fachada oeste, interior o hacia Cibeles, es más sencilla. Tiene varias pilastras, columnas planas y pegadas al muro, y dos columnas con capiteles Jónicos a cada lado del arco central. En los arcos centrales destacan dos figuras en forma de cabeza de león y, en los laterales, sobresalen los relieves de dos figuras de cuernos cruzados. La estructura de la Puerta de Alcalá fue construida principalmente con granito, y los elementos decorativos fueron realizados en piedra caliza. De la labor decorativa se encargaron los escultores Francisco Gutiérrez y Roberto Michel. Actualmente, la Puerta de Alcalá conserva su estructura principal y sus detalles decorativos. Aunque ha sufrido restauraciones por impactos de bala durante diversas guerras, remodelaciones para mantenerla a lo largo del tiempo y cambios de función, ha conservado siempre el diseño original de Sabatini. Este monumento madrileño es uno de los principales puntos de interés para los turistas y recibe numerosos visitantes a lo largo del año. Su ubicación en medio de una rotonda, en las calles del centro de Madrid, permite contemplarla desde todos sus ángulos. De forma excepcional, durante las remodelaciones y restauraciones que ha sufrido, se han organizado visitas guiadas para acceder a la parte superior mediante los andamios que fueron instalados para realizar las obras. Además de su historia, su estilo y sus características arquitectónicas, la Puerta de Alcalá también tiene una serie de datos curiosos: La Puerta de Alcalá fue el primer arco del triunfo construido en Europa después de la caída del Imperio Romano. También fue el primero que no se construyó para conmemorar una victoria de guerra, sino con finalidad arquitectónica. Presenta similitudes con la portada del Palacio de Barberini y la Fuente dell’Aqua Paola. En cuanto a las fachadas del monumento, Francisco Sabatini presentó varios diseños al Rey Carlos III, quien decidió combinar dos modelos. La Puerta de Alcalá tiene representación en el mundo musical. Ana Belén y Víctor Manuel compusieron y cantaron la canción “La Puerta de Alcalá” en 1986, que habla sobre el significado de este monumento para los madrileños. Se mantiene en pie sobre su estructura sólida y detallada. Su construcción, ordenada por Carlos III en el siglo XVIII, refleja el estilo neoclásico y las características arquitectónicas de la época. Actualmente sigue siendo un monumento representativo de Madrid formando parte de su historia y su cultura. Lucía María Peinado –  2º ESO

Redes sociales y polarización: cuando la opinión política se construye sobre bulos y rabia

Nos gusta creer que nadie nos dice qué pensar, que nuestras opiniones nacen de la reflexión personal y de decisiones propias. Sin embargo, basta abrir el móvil para empezar a opinar con una seguridad que no siempre procede del pensamiento crítico, sino de lo que vemos repetido una y otra vez. La política ya no se discute solo en parlamentos o en casa, sino entre memes, vídeos virales y comentarios cargados de rabia. En lugar de analizar,  reaccionamos, y en lugar de comprender, repetimos. En medio de este ruido permanente, la opinión política se vuelve frágil y dividida. La desconfianza crece cada vez más, y pensar por uno mismo parece cada día más complicado, casi como un acto de resistencia. La última encuesta sobre tendencias sociales elaborada por el CIS muestra el creciente peso de las redes  sobre opinión política, siendo estas el principal factor influyente en el voto del 30,4% de la población española, situándose incluso por encima de la televisión y la opinión de amigos y familiares. La misma encuesta muestra que el 57,6% están muy interesados en la política. Entonces, se plantea una pregunta: si hay tanto interés, ¿las principales fuentes de información no deberían ser otras? Al igual que se plantea esto, es importante tener en cuenta que sí hay medios fiables en las redes sociales como periódicos o canales de noticias, pero todos sabemos que no hay muchos jóvenes que sigan a RTVE o a Antena 3 en sus redes sociales, sino mayoritariamente a divulgadores que crean contenido sobre política en cualquier caso. Los discursos políticos transmitidos en general por estos divulgadores son de odio, o muy críticos. Este tipo de discursos aumentan la polarización y la discriminación entre votantes de distintos partidos, además de favorecer estereotipos negativos y dificultar un diálogo respetuoso. Además, los algoritmos de las plataformas controlan qué información te aparece en tu perfil, mostrando principalmente contenidos acordes a tus preferencias previas. Como consecuencia, nos encontramos expuesto a un solo punto de vista, el que el sistema nos recomienda, lo que limita el pensamiento crítico y refuerza opiniones ya existentes sin la oportunidad de contrastar información debidamente. Otro de los muchos peligros es la fácil difusión de bulos y noticias falsas. Sobre esto se pueden ver ejemplos de hace poco, relacionados con las tragedia ferroviaria ocurrida en Córdoba, tragedia aprovechada por el conocido divulgador Vito Quiles para hacer campaña política y mente sobre una supuesta concesión de dinero del gobierno destinado a comercios ferroviarios con Marruecos y Uzbekistán. La concesión de dinero es real, pero son créditos reembolsables que se tienen que devolver antes de 2027, y que además, promueven el desarrollo de la industria ferroviaria española en el extranjero. ¿Qué pasa con esto?, que como este bulo hay otros cientos, y al final la gente conforma su opinión política en base a noticias que ni siquiera son verdad. Y el problema es este, que a base de tantos bulos y aprovechando la desinformación, estos partidos salen ganando.  El entorno digital actual está promoviendo una opinión pública que prioriza la validación social y la simplificación de mensajes, distanciándose del análisis crítico de la información. Si esta tendencia, donde la polarización y la desinformación son recompensadas con mayor visibilidad y adhesión política continúa, el riesgo es el debilitamiento de una ciudadanía informada capaz de tomar decisiones electorales en lo objetivo. Es muy importante el cambio de esta tendencia que nos está llevando hacia la irracionalidad política influenciada e inducida por el entorno digital. Estela Fructuoso – 1º BTO

La educación en Afganistán

Hoy en día, la Declaración Universal de Derechos Humanos está presente en la mayoría de los países. Sin embargo, no es el caso de algunos lugares. Un ejemplo es en Afganistán, un país donde la educación está prohibida a los niños mayores de doce años.  El artículo 26 de la DUDH indica que toda persona tiene derecho a la educación, que esta debe ser gratuita y que debe tener como objetivo el desarrollo de la personalidad. Sin embargo, este derecho no está presente en todas partes. Afganistán es el único país del mundo en el que la educación está prohibida. Concretamente, esta prohibición se limita a los niños mayores de doce años. Algunos trabajadores de UNESCO, como Audrey Azoulay, expresan su descontento al mencionar que esta es una situación preocupante y que el derecho a la educación es innegociable. Aparte, esta mujer comenta que la comunidad internacional debe movilizarse para reabrir las escuelas y universidades a las niñas y mujeres afganas. En 2021, el gobierno talibán se apoderó de Afganistán, lo que provocó la pérdida de derechos. Así mismo, en septiembre de ese mismo año, se prohibió a las mujeres la educación secundaria y más adelante, en 2022, también ocurrió con la universitaria. Además, el régimen talibán supuso la prohibición del empleo de libros escritos por mujeres en las universidades, el hecho de impartir clases sobre los derechos humanos y la enseñanza sobre el acoso sexual. Todos estos acontecimientos, han supuesto que las niñas y mujeres suplique tener la oportunidad de acceder al sistema educativo. Esto se ve en las palabras de algunas jóvenes afganas: “Queremos estudiar. Suplicamos a los talibanes que nos dejen ir a la escuela y estudiar”. Por otro lado, desde 2021, 1,4 millones de mujeres han sido excluidas del sistema educativo, lo que causa que el número de niños y niñas escolarizados haya disminuido 1,1 millones. En la actualidad, existen 2,5 millones de niños sin derecho a la educación. Respecto a las mujeres afganas, este derecho no lo poseen alrededor del 80% en edad escolar. “La educación es tan necesaria como el agua o los alimentos”. Estas fueron las palabras de un representante de ACNUR.  Hoy en día, en Afganistán, las jóvenes están unidas y luchan por sus derechos Esto se refleja en las palabras de una niña: “Tuve que huir para seguir estudiando, pero me rehusé a abandonar a otras mujeres afganas a su suerte”. En relación a la población afgana, la mayoría está en contra de esta situación. Acorde con estudios realizados por la ONU, el 92% de la ciudadanía afgana apoya la educación secundaria de las niñas. Respecto a la población rural, los porcentajes son muy similares ya que el 87% de los hombres y el 95% de las mujeres apoyan la escolarización.  Según una representante de la ONU, Susan Ferguson, estas niñas siempre  comienzan mencionando su desesperación por aprender y su deseo por conseguir una oportunidad.  Para finalizar, es importante destacar el caso de Afganistán, un país en el que los derechos humanos no están garantizados y que priva a las mujeres de la educación a pesar de que la mayoría de la población esté en contra. Noelia Simón Navarro – 3ºESO

Bebés a la carta

¿Animales que brillan en la oscuridad? ¿Superárboles que frenan el cambio climático? ¿Cabras que tejen telarañas? Esto no es ciencia ficción, es nuestro futuro y se llama ingeniería genética. En el apasionante mudo de la tecnología se va abriendo paso un espacio denominado ingeniería genética humana. esta rama de la ciencia, que se inició en la década de los setenta, está revolucionando la medicina. Los expertos definen ingeniería genética como el conjunto de técnicas que modifican el ADN, añadiendo o eliminando fragmentos de los cromosomas con el objetivo de alterar su expresión en el ser humano. Sus aplicaciones son importantísimas: tratamientos para enfermedades incurables, eliminación prenatal de patologías, creación de numerosas vacunas y terapias personalizadas. Sin embargo, en este mundo de posibilidades, donde a priori, parece que todo son ventajas, no está exento de polémicas y de peligros. Tener en nuestras manos las herramientas necesarias para alterar la esencia de la vida, el ADN, confiera al ser humano un poder para el que no estamos preparados. Uno de los ejemplos más preocupantes es el de los llamados «bebés a la carta». Has ahora existen casos aislados de embriones cuyos genomas han sido tratados antes de su concepción con el fin de erradicar el desarrollo de una enfermedad o de conseguir que sus células sirvan como cura par un hermano enfermo. En estos casos hay que aplaudir a la ciencia, por ser capaz de obrar estos milagros. Pero en estos contextos es donde surgen preguntas inevitables: ¿Quién establecerá el límite entre un uso terapéutico de la ingeniería genética humana y el diseño de las características físicas de los bebés? Más inquietante es aún pensar en la posibilidad de que los científicos identifiquen el gen de la personalidad y que este sea susceptible de ser modificado junto con las características físicas antes del nacimiento. La ingeniería genética humana abre una nueva era para la humanidad, un tiempo en el que la ciencia utilizará métodos nuevos y eficaces para salvar, mejorar y prolongar vidas. Pero este progreso debe ser practicado de manera responsable, con conciencia plena de las consecuencias que conllevan un uso inadecuado de las técnicas. No se deben sobrepasar los límites éticos ni morales, por lo que es necesario establecer leyes estrictas que regulen su aplicación. Como seres humanos no debemos permitir que los avances científicos vayan en contra de nuestra existencia y esencia. Las personas somos seres diversos que aprendemos de nuestras diferencias y que nos enriquecemos recorriendo el camino. ¿Qué sentido tendría la vida si diseñamos perfecta en un laboratorio? Leyre Peinado – 1ºBTO

La guerra, un gran negocio

Los convulsos balcanes nos han dejado, a lo largo de los tiempos, cruentos hitos que marcaron y marcan la historia. En plena Guerra de Bosnia, el asedio a la ciudad de Sarajevo fue, por desgracia, otro remarcable suceso. Aquel asedio nos dejó muchas imágenes difíciles, aunque ninguna tan perturbadora como la figura de un francotirador disparando contra civiles: indefensos, desarmados, se exponían a la muerte cuando estos debían, inexorablemente, cruzar una avenida. A modo de amargo recuerdo aquella calle sería renombrada popularmente como avenida de los francotiradores.  Durante años se ha asumido que aquella violencia, si bien inmoral a la par que innecesariamente cruel, respondía exclusivamente a la despiadada lógica militar. Una guerra brutal, sin duda, pero una guerra a fin de cuentas. Sin embargo, a tenor de recientes informaciones, es obligado el replantearse aquellos sucesos hacia una versión de los hechos sumamente más incómoda. Y es que diversas investigaciones periodísticas, junto a testimonios judiciales han sacado a relucir en estos últimos tiempos que no todos aquellos francotiradores eran militares serbios. Existe una muy verosímil posibilidad de que hubiese personas que pagaron por participar como francotiradores. Ir de montería. Pero las piezas eran civiles bosnios. Escandaloso. Ya no hablamos únicamente de la guerra y sus atrocidades, ni siquiera de un ferviente fanatismo ideológico que explique tamaña miserabilidad. Hablamos de individuos que tornaron el sufrimiento ajeno en una mera actividad recreativa, por la cual merecía la pena desembolsar escandalosas cifras de dinero.  En contienda solemos atribuir la culpa al otro, el enemigo, al cual pintamos como rastrero, traidor, sucio… el malo de la película. Nos resulta así a los humanos mucho más sencillo cometer tamañas atrocidades enarbolando como bandera un sistema, una ideología, un líder, un dios… o quizás solo la propia bandera con tal de justificar nuestras acciones.. Solo que esta vez ni siquiera hubo atisbo de justificación. Aunque tampoco lo hace más o menos atroz. Cómo justificar asesinar inocentes sea cual sea el motivo. Fue asesinar. Y pagar por hacerlo. La comunidad internacional llegó tarde, como otras tantas veces. Pero llegó. Aunque han hecho falta muchos años (demasiados) antes de comenzar siquiera a depurar responsabilidades. Puede que los francotiradores de Sarajevo solo disparasen balas. Pero demostraron sin quererlo 2 cosas: Primero que incluso en el conflicto deben, en el más alto de los imperativos, existir límites. Líneas rojas. En segunda instancia, que la guerra es un acto estéril para las sociedades, pero lucrativo para selectos individuos. Muchas veces se resume en negocio, ya sea pagando por hacer de francotirador, o vendiendo las balas mismas.  Porque quién es más culpable. ¿El que aprieta el gatillo, el que se embolsa una fortuna con el armamento o el que provocó el enfrentamiento? Todo se resume en una simple pregunta: ¿Cuánto vale una vida? Dejo la respuesta a elección del lector.

El Sahel, perenne herida de África

En este mundo nuestro, coexisten diferentes realidades. Concretamente 2 mundos. El primer mundo, en el que vivimos, el único que conocemos. Encumbrado como gran faro de desarrollo, humanidad y avance. El tercer mundo, tan largo tiempo denostado, relegado a ser mirado despectivamente desde nuestra cómoda posición de nación opulenta. Porque sí, somos un país acaudalado aunque a alguno le sorprenda, Mientras que en Europa discutimos acerca de temas que pueden parecer sino cruciales (inflación, pactos parlamentarios, quizás incluso la última polémica en redes sociales,) se tornan banales cuestiones si son comparadas con los problemas de cierta franja de África: El Sahel. Aquí el tiempo parece haberse detenido en una etapa de crudísima violencia. Esta franja que atraviesa de este a oeste el continente africano), surge los conflictos, las guerras civiles y en especial, el terrorismo. Aparece entonces un nombre: Boko Haram. La ya mencionada organización no es precisamente nueva. Surgió a principios de los 2000, bajo una premisa tan simple como aterradora: rechazar toda influencia occidental y someter a la población a una interpretación radical del islam. Su nombre significa, literalmente “La educación occidental es pecado”. Queda más que clara la ideología que posee esta gente. Con los años, este grupo terrorista ha ido mutando desde ser una secta de tercera clase regional hasta convertirse en una organización terrorista supranacional que extiende su radio de acción por Níger, Chad, Nigeria, Benín y Camerún. Este crecimiento exponencial solo ha sido posible gracias a unas fronteras porosas, a Estados débiles y una pobreza estructural que actúa como perfecto caldo de cultivo para captar adeptos. Sufre especialmente Camerún, en particular su región del Extremo Norte: convertida en uno de los principales blancos. Zona empobrecida, mayoritariamente rural, con una presencia mínima de fuerzas estatales, que más que escasas, inexistentes. En suma, una población abandonada a su suerte desde hace décadas.  Boko Haram no entra a sangre y fuego en los territorios fuertes. Ataca aldeas, quema casas, secuestra niños, utiliza mujeres como armas, obliga a desplazarse a comunidades enteras. Atacar y huir. Tirar la piedra y esconder la mano. Conquistar territorios y captar adeptos a través del terror puro y duro. La violencia no es puntual, no es excepcional: se ha asimilado hasta el punto de convertirse en sistemática, diaria, normalizada. La crudeza del conflicto no se mide solo en muertos — que los hay, a miles— sino en todo el coste humano de diverso carácter. Pobreza, desplazamientos forzosos (creando ingentes cantidades de refugiados). En suma, vidas rotas. Una amenaza de la que no se libran niños, mujeres, ancianos, hombres pues todos viven atrapados entre 2 frentes. A un lado las acciones de Boko Haram, en el otro los diferentes y descoordinados ejércitos  con gran tendencia a disparar primero y preguntar después. Así, la respuesta militar, demasiadas veces torpe y desproporcionada, termina castigando a inocentes, exonerando sin quererlo a aquellos precisamente culpables. Se plantea así inevitablemente una pregunta ¿Por qué sigue existiendo Boko Haram? ¿Acaso la comunidad internacional no tiene nada que decir? ¿Cómo tras casi un cuarto de siglo desde su funesta aparición perviven hoy por hoy? ¿Acaso no existen medios para poner fin a tamaña sangría?  La respuesta, siempre y llanamente: la pobreza. No como la entendemos aquí, en España. Una pobreza más extrema y mísera si cabe, una que reduce a seres humanos a esqueletos recubiertos de piel por la desnutrición extrema. A la par que el hambre reduce al ser humano a apenas una sombra moribunda de lo que debería ser, arranca poco a poco cada pizca de esperanza. En tan tremendas circunstancias la desesperación es tal que empuñar un arma, convertirse en terrorista y masacrar a semejantes ha dejado de ser una salida a la desesperada, para mudar, tristemente, en una salida económica viable. Un sustento. Así es el Sahel. En medio de esta franja destacan por sus encomiables labores con las asociaciones humanitarias. ONG tanto de índole local e internacional que trabajan donde nadie más quiere o puede hacerlo. Llevan trocitos del primer mundo hasta cuán lejanas latitudes: alimentos, atención médica, educación básica y apoyo a comunidades devastadas. No es una historia que sea heroica por la épica propia de las epopeyas, sino heroica por atreverse a intentar lo que muchos han considerado y consideran imposible.  Mientras los gobiernos discuten estrategias antiterroristas desde distantes despachos, estas organizaciones están sobre el terreno, sorteando los ataques, la falta de fondos y una más que notoria y creciente indiferencia global que podría tildarse de obscena sin demasiado miedo. Existe el conocimiento de los hechos. Lo que falta es voluntad política y atención mediática. Boko Haram no es rentable en términos informativos. Lo que ocurre en Camerún o en Níger no vende. El Sahel no interesa. Y así, el olvido se convierte en cómplice. Conforma un enorme error pensar que esto no es sino un problema ajeno. Aún siendo distante geográficamente hablando, el Sahel conforma hoy uno de los principales focos de inestabilidad del planeta, y los sucesos allí acaecidos ocasionan consecuencias globales que sí que nos atañen. Visto desde la comodidad del primer mundo, poseemos la creencia de que el horror sucede siempre, en otros continentes, lugares, a otras personas. Desviar la mirada hacia otro lado no nos hace estar más seguros, solo nos convierte en meros ignorantes. Hemos de atrevernos a conocer, so pena de que aquello que descubramos no sea de nuestro agrado. Citando a Kant, Sapere Aude! Tal vez el quid de la cuestión no sea ya qué ocurre en el Sahel, ni siquiera el responsabilizar a alguien de los hechos y buscar culpables. Se trata de ser consecuentes, comprendiendo que el mundo no termina allá donde acaba nuestra frontera. Porque mientras nosotros vivimos, ellos sobreviven. Y eso, en pleno siglo XXI, debería interpelarnos a todos. Mario Maldonado Jaramillo – 1º BTO

Un futuro sin clásicos del cine

Desde hace tiempo no se ven películas destacables a nivel de argumento en cines. Siempre siguen una estructura de acción constante, sin dejar espacio a una narrativa decente. En efecto, nos encontramos ante una reestructuración del cine nunca antes vista, y es que no es raro ver personajes secundarios e incluso protagonistas, sin ninguna complejidad, casi como si fueran simples extras. Todo ello proviene de una de las mayores fuentes de problemas de la actualidad: las redes sociales. Empezó con TikTok y se le unieron YouTube e Instagram, así como muchas otras. Los vídeos en formato corto, de menos de un minuto, provocan grandes adicciones en los jóvenes de hoy en día, pues están diseñados para ello al aportar dopamina constante. Los índices de déficit de atención se han disparado, y si niños y adolescentes no pueden mantener la concentración ni cinco minutos, mucho menos lo harán durante una hora de película. Las empresas lo saben, por lo que han decidido comenzar a transformar el cine en otra fuente de dopamina constante. Las escenas tensas predominan sobre las más narrativas. Llega a tal punto que el propio tráiler ya resume el argumento, porque ya no importa. La gente quiere ver persecuciones, peleas y personajes sin importancia muriendo de forma trágica, con los que no establece más conexión emocional que el mero parecido físico, pues un personaje admirado muriendo provoca el odio de la comunidad al director. Si bien se pueden apreciar la acción y aventura, también necesitamos tomar descansos, reflexionar y deleitarnos con las historias. La gente apenas lee, las películas se consideran basura si no ocurre algo importante cada minuto, e incluso la música cada vez se acorta más y se vuelve repetitiva. Se necesita un cambio urgente, es necesario apreciar los argumentos, puesto que, de no hacerlo, encontraremos un futuro donde ya no aparezcan nuevos clásicos del cine como E.T, Regreso al futuro o Jurassic Park (la original), solo vídeos de hora y media de gente pegándose sin razón alguna. La acción complementa la historia, no la sustituye. Diego Simón Navarro – 2ºBTO  

Noticias del futuro: Desde Suiza confirman la primera cura para el Alzheimer

Tauclear: la inyección que regenera las conexiones cerebrales y cura el Alzheimer. Hoy, la ciudad de Zúrich (Suiza), ha amanecido con una noticia que promete cambiar miles de vidas y recuperar incontables recuerdos que se daban por perdidos. Después de años y años de investigación, muchos fracasos y pequeños avances, un grupo de científicos de distintas nacionalidades han encontrado la cura para el Alzheimer. El 29 de junio de 2036, una serie de expertos formados por Sofia Lindstrom, Markus Vogel e Isabel Romero, descubrieron la cura para la enfermedad del Alzheimer mientras trabajan en el Instituto Federal Suizo de Neurociencia. El tratamiento se llama Tauclear y es una inyección intramuscular que tiene varias aplicaciones entre las que destaca la activación de los factores regenerativos que promueven la reconexión neuronal. “Hemos demostrado que la memoria se puede restaurar cuando se repara el tejido cerebral dañado” explicó la Dra. Isabel Romero, mientras daba una conferencia en la universidad de Ginebra junto a sus compañeros.  Los resultados de la inyección son fascinantes. En apenas seis meses de tratamiento, 9 de cada 10 pacientes han mostrado mejoras notables en memoria, orientación y lenguaje. La mayoría de las personas que padecían esta enfermedad han dicho que sus recuerdos regresaron de forma progresiva. Es el caso de Agustín Rivas, de 92 años. Recibió su tratamiento en el hospital de Zúrich durante nueve meses y sus recuerdos regresaron tal y como estaba previsto. Llevaba seis años sin reconocer a su nieta, Lola, que actualmente tiene 12 años. “Cada día íbamos a visitarlo, aunque él no sabía quiénes éramos”, cuenta Maria Rivas, la hija de Agustín. “Lola se sentaba a su lado y le hablaba, pero él solo miraba al frente y balbuceaba palabras aleatorias”. Hasta que un día la miró fijamente y pronunció su nombre. Desde entonces, Agustín no ha parado de mejorar, aunque aún se olvida de algunas cosas, reconoce a toda su familia y ha recuperado hábitos como salir a caminar cada mañana, tocar el piano y sobre todo vuelve a hablar de su pasado con claridad.  Cada día, los casos como el de Agustín se multiplican en distintos hospitales de Suiza, y muy pronto del mundo. Las autoridades sanitarias ya trabajan para que Tauclear esté disponible cuanto antes, mientras los científicos siguen estudiando sus efectos a largo plazo. Celia Sanz Corniguel – 3ºESO 

El castigo que superó al crimen

No confundamos justicia con venganza. Esto es lo que ha sucedido entre Israel y Gaza. El gobierno israelí quiso hacer justicia por el atentado que provocó el grupo terrorista de Hamás, pero la respuesta fue desmesurada y se convirtió en una venganza contra un pueblo que no merecía ser el foco del dolor israelí. Cuesta creer que en pleno siglo XXI aún se recurra a la guerra para solucionar diferencias entre países. Parece que no hayamos aprendido nada de los horribles sucesos que ocurrieron a principios y mediados del siglo pasado. La muestra de ello es esa desmesurada respuesta del gobierno israelí, que desembocó en una guerra extremadamente sangrienta que nos ha dejado miles de muertos y otros tantos desplazados, que tuvieron que huir del conflicto o quedaron sin hogar. Esta guerra, como tantas otras, es el resultado de cuando cada uno se toma la justicia por su mano en lugar de buscar una solución diplomática. Lo peor viene cuando se acuerda una solución para el conflicto y no se respeta. Diez días después de que se pusiera en marcha un Alto el Fuego en esta guerra ya habían muerto casi cien personas más. Y lo más triste es ver cómo las personas que “lograron la resolución del conflicto” se cuelgan su medalla y miran hacia otro lado, como si no quedase nada por hacer. El resultado de la guerra: miles, incluso millones, de vidas destrozadas sin ningún beneficio aparente, una guerra sin sentido cargada contra inocentes. Al final el dicho va a tener razón y siempre pagan justos por pecadores.   Silvia Alba González – 2ºBTO