La historia se repite

Este año 2026 ha dejado clara una cosa: la historia se repite. Una vez más, Estados Unidos interviene un país bajo el pretexto de acabar con un régimen autoritario, y este mes el país elegido ha sido Irán. Anteriormente, al menos se utilizaba como excusa el hundimiento de un barco. Sin embargo, en la actualidad, el presidente Donald Trump no ha empeñado muchos esfuerzos en esconder las verdaderas motivaciones del conflicto, que son, como siempre han sido, puramente económicas. Posiblemente, hasta él mismo sabe que nadie se creería que una persona con su historial pueda defender la democracia y los derechos humanos. Un personaje que aparece vinculado a los archivos del pedófilo Epstein y que encabeza un ejecutivo que encierra a las personas migrantes en lo que se asemeja a campos de concentración modernos. Lo cierto es que, aunque se tuvieran buenas intenciones, la violencia nunca es la solución. No se puede apagar el fuego con más fuego. Por supuesto que nadie puede apoyar un régimen autoritario como es el de Irán, pero tampoco se pueden defender las recurrentes violaciones al derecho internacional por parte de la administración Trump. La historia ha demostrado que este tipo de ataques no solucionan nada, generalmente lo único que consiguen es aumentar la inestabilidad política y social de los países afectados. Mientras tanto, cientos de civiles siguen muriendo en Irán y Líbano, y el costo de la vida continúa creciendo en todo el mundo. Desgraciadamente, vivimos en un mundo regido por la ley del más fuerte, donde los intereses económicos y estratégicos justifican la violencia. Por ahora, el destino del orden mundial se encuentra en manos de los impredecibles cambios de humor del presidente Trump y su colega Netanyahu. Álvaro López Nieto- 2º BTO
¡Feliz Día del Libro!

El 23 de abril, en el Departamento de Lengua y Literatura de Secundaria y Bachillerato, celebramos siempre el día del mejor invento que ha salido de la cabecita del ser humano: ¡el libro! Os dejamos estos datos: Leer mejora la empatía, ya que los libros ponen al lector en situaciones que, aunque no haya vivido todavía, puede comprender gracias a los personajes. La lectura habitual mejora funciones clave del cerebro como la concentración y el pensamiento crítico. También fortalece las conexiones neuronales, lo que ayuda a procesar información de forma más eficiente. Las personas que leen con frecuencia tienden a mantener su cerebro activo durante más tiempo. Diversos estudios sugieren que la lectura puede contribuir a retrasar el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento. Conclusión: leer te hace más listo, mejor persona y consigue que tu cerebro envejezca más despacio. ¿Qué más queréis? Aquí tenéis una cita para empezar: «…yo había olvidado durante años a Mendel, el de los Libros, justo yo que, sin embargo, debía de saber que los libros solo sirven para unir por encima del propio aliento a las personas y protegerlas así de la oposición inexorable a la que se enfrenta toda existencia: su naturaleza efímera y el olvido.» (Stefan Zweig)
Una victoria contra el dopaje

El nadador australiano Cameron McEvoy ya es el más rápido de la historia, tras rebajar el récord del mundo de los 50 metros libres por tan solo tres centésimas de segundo. Tres centésimas que, aunque puedan parecer insignificantes, son el reflejo de años y años de esfuerzo buscando redefinir los límites del cuerpo humano. A pesar de logros como este, existe un creciente número de personas (tanto deportistas como aficionados) que se sienten atraídos por propuestas como los enhanced games, que pretenden permitir el uso del dopaje para comprobar hasta qué punto es capaz de llegar el cuerpo humano. Sin embargo, al permitir esto se están abandonando todos los principios fundamentales del deporte. En primer lugar, el deporte debe ser sinónimo de salud, y si se permite el dopaje se está incentivando el consumo de sustancias potencialmente peligrosas. En segundo lugar, el deporte debería promover la cultura del esfuerzo para cumplir nuestros objetivos, en lugar de atajos artificiales. Por último, si alteráramos artificialmente las capacidades del cuerpo humano, el deporte perdería todo su sentido, ya que no se admiraría al deportista, sino a la tecnología utilizada. Por suerte, sigue habiendo referentes como McEvoy que representan los verdaderos valores del deporte con su esfuerzo y capacidad de superación personal. Javier Thomas Zurita – 2ºBTO
Podcast. La saturación del turismo

Iker Barroso y Rodrigo Segovia – 4ºESO
El poder de un clic en las siguientes elecciones

Nos gusta creer que nadie nos dice qué pensar, que nuestras opiniones nacen de la reflexión personal y de decisiones propias. Sin embargo, basta abrir el móvil para empezar a opinar con una seguridad que no siempre procede del pensamiento crítico, sino de lo que vemos repetido una y otra vez. La política ya no se discute solo en parlamentos o en casa, sino entre memes, vídeos virales y comentarios cargados de rabia. En lugar de analizar, reaccionamos, y en lugar de comprender, repetimos. En medio de este ruido permanente, la opinión política se vuelve frágil y dividida. La desconfianza crece cada vez más, y pensar por uno mismo parece cada día más complicado, casi como un acto de resistencia. La última encuesta sobre tendencias sociales elaborada por el CIS muestra el creciente peso de las redes sobre opinión política, siendo estas el principal factor influyente en el voto del 30,4% de la población española, situándose incluso por encima de la televisión y la opinión de amigos y familiares. La misma encuesta muestra que el 57,6% están muy interesados en la política. Entonces, se plantea una pregunta: si hay tanto interés, ¿las principales fuentes de información no deberían ser otras? Al igual que se plantea esto, es importante tener en cuenta que sí hay medios fiables en las redes sociales como periódicos o canales de noticias, pero todos sabemos que no hay muchos jóvenes que sigan a RTVE o a Antena 3 en sus redes sociales, sino mayoritariamente a divulgadores que crean contenido sobre política en cualquier caso. Los discursos políticos transmitidos en general por estos divulgadores son de odio, o muy críticos. Este tipo de discursos aumentan la polarización y la discriminación entre votantes de distintos partidos, además de reforzar estereotipos negativos y dificultar un diálogo respetuoso. Además, los algoritmos de las plataformas controlan qué información te aparece en tu perfil, mostrando principalmente contenidos acordes a tus preferencias previas. Como consecuencia, nos encontramos expuesto a un solo punto de vista, el que el sistema nos recomienda, lo que limita el pensamiento crítico y refuerza opiniones ya existentes sin la oportunidad de contrastar información debidamente. Otro de los muchos peligros es la fácil difusión de bulos y noticias falsas. Sobre esto se pueden ver ejemplos de hace poco, relacionados con las tragedia ferroviaria ocurrida en Córdoba, tragedia aprovechada por el conocido divulgador Vito Quiles para hacer campaña política y mente sobre una supuesta concesión de dinero del gobierno destinado a comercios ferroviarios con Marruecos y Uzbekistán. La concesión de dinero es real, pero son créditos reembolsables que se tienen que devolver antes de 2027, y que además, promueven el desarrollo de la industria ferroviaria española en el extranjero. ¿Qué pasa con esto?, que como este bulo hay otros cientos, y al final la gente conforma su opinión política en base a noticias que ni siquiera son verdad. Y el problema es este, que a base de tantos bulos y aprovechando la desinformación, estos partidos salen ganando. El entorno digital actual está promoviendo una opinión pública que prioriza la validación social y la simplificación de mensajes, distanciándose del análisis crítico de la información. Si esta tendencia, donde la polarización y la desinformación son recompensadas con myaor visibilidad y adhesión política continúa, el riesgo es el debilitamiento de una ciudadanía informada capaz de tomar decisiones electorales en lo objetivo. Es muy importante el cambio de esta tendencia que nos está llevando hacia la irracionalidad política influenciada e inducida por el entorno digital. Estela Fructuoso – 1ºBTO
La DANA: lluvias que lo cambian todo

Origen, causas y consecuencias de la DANA de 2024 El 29 de octubre de 2024, Valencia fue noticia de toda España, en concreto la Dana que estaba destruyendo los hogares, oficinas, calles, coches… No solo se destrozó la ciudad, sino que miles de personas sufrieron, desaparecieron y hubo muchas muertes. Hoy en día, parece que la DANA solo fue un fenómeno que duró pocos días, pero la realidad es que un año después, nada ha vuelto a la normalidad. Muchas familias siguen sin una casa en la que vivir a gusto y están en malas condiciones, además de calles que siguen sin reformar. DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) es un fenómeno meteorológico extremo que provoca lluvias torrenciales e inundaciones. Se forma a partir del chorro polar, una corriente de vientos muy intensos que circula en la parte alta de la atmósfera. Este fenómeno meteorológico surgió en Valencia porque se combinó el aire cálido y húmedo del mar Mediterránea, que durante 2024 había subido mucho su temperatura. La inundación de Valencia no solo fue por las lluvias, sino también porque las infraestructuras que se encargan de retener el agua fueron insuficientes, como por ejemplo el Barranco del Poyo. Este barranco cuenta con cuarenta kilómetros de longitud, empezando en las montañas de Buñol, y desemboca en la Albufera de Valencia. El día de la DANA, llegó a 2800 m3/s, cuando no puede llevar más de 500 m3/s. En tan solo tres horas, el agua en el barranco creció 2,230m3/s, y circulaba a gran velocidad, arrastrando árboles, residuos y barro. La fuerza del agua destruyó los puentes, y poco a poco, se fue formando una ola que arrastró todo lo que estaba en su camino. El agua llegó a los dos metros de altura, provocando 222 muertes y millones de pérdidas materiales. Después de esta tragedia, muchos ciudadanos, sobre todo vecinos de Paiporta, tienen miedo de que vuelva a ocurrir. “Yo vivo aquí, al lado del Barranco del Poyo, y aquel día el barranco lo vi como un Mississipi de ancho, ahora vemos que está todo muy tranquilo pero tenemos miedo” comenta Isabel, una vecina de Paiporta. Valencia es una ciudad que ha sufrido muchas riadas durante su historia. Como solución a las riadas, se construyó el Barranco del Poyo alrededor de la ciudad, y es por eso que Valencia no se vio afectada por las inundaciones, pero sí los pueblos cerca del cauce. Otro de los factores que aumentó tantas víctimas fue la falta de organización de los bomberos, policías… “Teníamos preparado el dispositivo para actuar sobre las fuertes lluvias. Estando cada uno preparado en su base e informados por el 112, no se nos movilizó a ninguna unidad de nivel autonómico”, informa José Carlos Bellvert, un bombero forestal del servicio de Bomberos Forestales de la Comunitat Valenciana. Este fenómeno meteorológico ha causado mucho daño a Valencia, y se ha llevado consigo a muchas personas. La única nota positiva de esta catástrofe es la unión de todos los ciudadanos para recuperar lo que antes era su hogar. Y no solo la unión Valenciana, sino la de gran parte de España, que se volcó recogiendo alimentos, ropa o muebles que se trasladaron hasta Valencia. Leire Alba González – 3º ESO
Un mundo artificial

En estos tiempos que corren, la humanidad asiste sin ser plenamente consciente a uno de los mayores puntos de inflexión de toda nuestra historia reciente. Tal punto no ha sido una remarcable explosión, un colapso visible, no ha acaecido siquiera un acontecimiento fechado que podamos señalar con precisión como el desencadenante. Por el contrario, se ha venido sucediendo una revolución silenciosa cuyos primeros brotes asoman en estos momentos. Hablamos de la irrupción de la inteligencia artificial. Podemos tildarlo, sin duda, de auténtico terremoto que ha removido y remueve los cimientos de nuestra sociedad. Comencemos pues por lo evidente. La IA dista ya de ser aquel concepto incluido día sí día también en el distópico género de ciencia ficción. Evolución mediante, se ha alejado de ser un mero concepto etéreo o teórico para convertirse en realidad. La Inteligencia Artificial es hoy una poderosísima herramienta capaz de realizar tareas que van desde lo banal (escribir textos o generar imágenes) a otros temas de mayor notoriedad (diagnóstico de enfermedades o automatización de empleos). Y toda tarea de las antes mencionadas las realiza a una velocidad y capacidad que supera con creces la nuestra propia. Cabe destacar que todo avance tecnológico y su implementación no están exentos de riesgos y consecuencias. Porque sí, es un hecho que bajo ciertas condiciones la IA puede multiplicar la productividad. Es un hecho que puede ayudar a democratizar el acceso al conocimiento. Y sí, es también un hecho que la IA puede salvar vidas, optimizar recursos… En suma, lograr abrir puertas que hasta ahora permanecen selladas. Esta es una de las caras de la moneda. Pero y la otra? Esa otra cara, esa otra faceta. Hablemos entonces del peligro, del riesgo real. La sustitución de trabajadores humanos por inteligencias artificiales, aunado por ende a la creciente dependencia tecnológica. Súmese a lo anterior la posibilidad de manipular información a gran escala u otras tareas cuán poco éticas y/o legales que han encontrado en la IA la herramienta idónea. No hay límite de posibilidades. ¿Qué es lo peor que puede ocurrir cuando ya no distinguimos entre lo creado por una persona y lo generado por un algoritmo? ¿Qué sucede cuando delegamos nuestro pensamiento crítico en máquinas diseñadas, al fin y al cabo, por otros seres humanos con sus propios intereses y sesgos, no carentes de fallos? Busquemos ejemplos más cercanos. La IA puede ser empleada para lograr que los estudiantes aprendan más rápido… o puede ocasionar que dejen de aprender, ya que es una máquina la que realiza por ellos toda tarea. Y en este ejemplo tan simple y tan cercano entendemos el porqué del crecimiento exponencial de la Inteligencia Artificial. Porque somos vagos. Sí, vagos. Comodones. Relajados. Preferimos, lógicamente, que otros se encarguen de nuestros quehaceres. Pero si la IA “estudia” por nosotros, trabaja por nosotros (y cobra por nosotros por cierto), ¿a que se nos relega a los seres humanos? No es la inteligencia artificial la que amenaza con deshumanizar nuestra sociedad, sino que somos nosotros mismos quienes renunciamos, en mayor o menor medida, a hacernos cargo de nuestras responsabilidades y le abrimos por tanto las puertas hacia el control total. Soy de la opinión de que la historia se repite. Y la historia ha demostrado infinidad de veces que cada gran avance requiere de una respuesta al mismo nivel. Ahora bien, la respuesta, la solución no pasa por rechazar la tecnología, tampoco por entregarse ciegamente a ella. Pasa por tratar a la IA como lo que es: una herramienta, una asistencia, una “ayuda”, pero nunca como un sustituto. El futuro no lo deciden las máquinas. Lo decide el uso que hagamos de ellas. En el pleno siglo de la tecnología, de lo digital, debemos ser más humanos que nunca. Mario Maldonado Jaramillo – 1º BTO
¿Retroceso temporal o retroceso moral?

Según la fundación FAD Juventud, 1 de cada 4 jóvenes se declara abiertamente xenófobo y racista, lo que es claramente preocupante. Esta tendencia está correlacionada con el auge de la extrema derecha, la cual se caracteriza por su intenso nacionalismo, racismo, xenofobia y actitud antidemocrática, como describió Mudde en 1996 para el «West European Politics». Además, se relaciona directamente con la supremacía blanca, el neonacismo y el neofascismo tras su nacimiento en los años 20 en Europa. Es por todas las implicaciones que conlleva apoyar a la extrema derecha, que este apogeo es tan alarmante, pues ¿es lo que queremos para nuestro país, un retroceso moral? Lo normal hasta hace pocos años era ver que la clase más conservadora y la gente más mayor apoyaba a la derecha por sus ideales conservacionistas. En cambio el barómetro de 2025 del CIS muestra que más de un 30% de los varones jóvenes apoya a Vox y más de un 40% se inclina hacia la política derechista. ¿Por qué han cambiado las tornas? Los jóvenes fueron prometidos una vida mejor que sus padres, mayor acceso a la educación, vidas más cómodas, en cambio se han encontrado con una España en la que acceder a una vivienda digna es prácticamente imposible y menos con la precariedad laboral que sufren, pues a pesar de tener estudios y estar muy preparados, solo son contratados en puestos de miserables sueldos. Es por ello que, al vivir en estas condiciones mientras un gobierno de izquierdas está al mando y con la derecha prometiendo fantasías, es comprensible que su ingenuidad les lleve a caer en las garras conservadoras. El CIS también mostró otro dato, el 56%. de mujeres jóvenes se orienta a la política de izquierdas con una perspectiva más progresista. La comparación entre mujeres y hombres muestra un notorio sesgo de género. Esta diferencia surge de los ideales conservadores en los que se apoya la derecha, como la eliminación de las medidas contra la violencia de género, lo que desprotegería a millones de mujeres para proteger a los hombres violentos y abusadores, junto con los mensajes machistas que sueltan dichos partidos. Es lógico que un partido que desprotege y desprestigia mujeres no tenga el apoyo de las mismas, mientras que los hombres apenas afectados por estos mensajes, se ven atraídos por su individualismo y aparente antisistemismo. Por todo lo mencionado, las repercusiones que esta situación podría acarrear son alarmantes, desde una sociedad aún más dividida por un racismo desmedido por las agresivas políticas migratorias, hasta la eliminación de medidas tan importantes como aquellas que protegen la diversidad. Es también importante mencionar los mensajes con inclinaciones fascistas que lleva a jóvenes a promover una dictadura que no vivieron. Es por ello importante que la izquierda conecte con este sector de nuestra población, recordarles a las clases bajas la lucha por sus derechos y por unas condiciones de vida justas, porque sin habrá que despedirse de los sindicatos y dar la bienvenida a la precariedad. Sara Valderrama – 1º BTO
Documental sobre el tabaco

Daniela Torres y Lucía Pajares – 4º ESO
Viñeta

Candela Loureiro – 4ºESO
