Peseta Street Journal

Finalistas del concurso de marcapáginas

Os presentamos a los tres finalistas del concurso de marcapáginas y poesía que hicimos en el Departamento de Lengua para conmemorar el Día de la Poesía (21 de marzo). En este concurso, nuestros estudiantes tenían que crear una poesía partiendo del verso Yo no podré quejarme, que da inicio a uno de los poemas de Poeta en Nueva York, obra de Federico García Lorca. Os dejamos aquí nuestra selección: Yo no podré quejarme si el sol se esconde lento sobre el mal si la arena guarda huellas de risas y carreras y el cielo, se hace fuego justo en un instante. No podré quejarme si el aire es suave y el agua salta jugando. Si miro el atardecer en la playa mientras el día se va apagando otra vez. Marina Martín – 1º ESO Yo no podré quejarme si su mirada ya no me busca porque no traté de acercarme. Yo no podré quejarme si mis tormentas le pertenecen porque no pude alejarme. Yo no podré quejarme si mi mente lo memoriza porque nunca quise olvidarte. Yo no podré quejarme si yo cumplo mi promesa porque él no pudo amarme. Elena Maldonado – 4ºESO     Yo no podré quejarme; si la historia se derrumba, si en vez del canto de los pájaros, resuene un pozo negro sin fin. Es la dignidad nuestro error, el que nos somete, el que se clava y no duele. Cuando ya no quede sociedad, será entonces, cuando se definan nuestros actos, y las lágrimas caen, caen sin poder parar. Es el alma la que se hiere y a la vez la que llora. Laura Muñoz – Pacheco 2º ESO

Finalistas concurso de marcapáginas

Eros me sacudió el alma con una de sus armas mientras dormía con calma intentaba apagar la llama de su mirada. Dándose cuenta de su error decidió poner fin a nuestro amor y el terror en mi mirada dio los buenos días a la madrugada. Con el corazón partido en dos salí corriendo de mi habitación y aunque rastro de él no quedaba su recuerdo en mi mente estaba Años han pasado y cuenta me he dado que aún me seguía amando pero todo nuestro amor ha quedado como una moneda en el fondo de un lago.   Leire Alba 2º ESO  Eros me sacudió el alma dejándome casi sin respirar, con los ojos llenos de lágrimas y el corazón latiéndome sin parar. Su flecha me atravesó dejándome astillas en el corazón, asegurando lo bonito que es el amor pero trayendo consigo mucho dolor. Con muy buena intención me enseñó a cuidar mi corazón, dándome un gran amor que en fondo me destruyó. Con tanta fuerza la flecha llegó, que no pude proteger mi corazón. Y al final, aquí estoy sin calma porque Eros me sacudió el alma. Sandra Policarpo 3º ESO   Eros me sacudió el alma como el viento en plena brisa, me quitó toda la calma y me hizo sentir distinta. No sabía lo que era pero el cuerpo me temblaba, una emoción verdadera que en silencio despertaba. Pensar en él me cambiaba los dos reíamos, todo brillaba. No era miedo, ni era drama, era amor… y me gustaba. Marta Calvo. 2º ESO

IN MEMORIAM, Marco

Al recuerdo vuelo con tu sonrisa limpia y verdadera. La mano de ayer hoy no tapa la herida. La vida desatenta que canta el poeta tizna el alma encogida. Te prometo envolver en la memoria esta distancia impuesta. No se cosen bocas preñadas de juventud No se silencia el canto del futuro Vivirás siempre en mi docente existencia Peseta Street Journal

El paso del tiempo

Ver pasar los años, no hacer nada para cambiarlos, todos iguales, los mismos males. Ver pasar el tiempo, a la velocidad del viento. No hay un solo remanso, sigue el reloj sin descanso. Ver pasar las cosas, rápidas como las mariposas. Reloj maldito, dame tiempo infinito. Ver pasar la vida, sin ser agradecida. Mil argumentos, durante el paso del tiempo. Irene Rivas de Juan. 4º ESO

La felicidad

Seamos felices. ¿Lo tengo todo? Dinero, Coche, Móvil, Casa, Bueno me refiero a algo más profundo: Familia, amigos, amor, Incluso un poco más dentro: ¿Me tengo a mí mismo? Con esta última ya puedo sostener la felicidad sobre mis manos. Mario Aspas San José. 4º ESO

Vivir

No quiero ser tu compañera ni que mi voluntad obtures con mi miedo, no quiero ser tu prisionera, ¡Sopla fuerte! ¡Arrastra el velo! Sombras que pretenden dar el alto, rocas que se esparcen cubriendo el camino. Sigiloso, asustando, vas robando mi libertad, mis pasos, mi destino… Pretendías escribir mi historia, turabandome de oscuros sentimientos, ensuciando poco a poco la memoria, llenando de rencor mis sentimientos. No quiero mirar atrás y verte, déjame respirar el horizonte eterno, llévate el temor de aquel que siente al observar el campo que quedó yermo. Cuando en soledad a su puerta llegue, orgullosa de haber vivido plena, una última mirada leve, el adiós de la muerte que me lleva. Vera Vilches Torres. 2º E.S.O

Solo tengo una carta

Solo tengo una carta, nada más.   Fecha negra, anuncio de realidad. No tengo nada más.   Te imagino en el frente defendiendo voces impostadas de un ideal ajeno. Niego este absurdo amanecer, si no tengo la certeza de tu ocaso.   ¿Por qué no descansan tus manos entre aquellos humildes olivares?   Solo tengo una carta nada más.

La cuna desierta

Tras el quieto silencio: “un llanto”, un agujero frío, húmedo, yerto… solitaria arropa con su manto, la quebrantable lápida: un recuerdo. Una vida corta, una esperanza el último aliento en tu cuna desierta un vacío repleto de añoranza te marchaste dejando aquella puerta abierta. Ahora, olvidado, siento tu llamada brotar de la tierra, voz del pasado, apuñalando mi pensamiento como espada, no eres un nombre más que se ha borrado. A este antiguo sepulcro abandonado cuyo arbusto que nace impide distraerte, le dedico estos versos que se han creado desafiando el olvido de la muerte.  Vera Vilches

Poema nº2

Me imagino vistiendo los días que ahora duermen desnudos. Cubriéndoles con sábanas blancas en la mañana perfecta: constante, sin prisa, sin miedo. Me imagino despacio. Aislada del tiempo, que discurre poco a poco y cada vez va más despacio. Yse detiene. Y se hace eterno. Me imagino entre mis brazos, unicos para sostenerme. A mí; un cuerpo roto que ya no siente. Lorena Monge    

Poema nº1

Añil invade mi cuerpo recorre mis venas marmóreas, enmascarándolas con un azulado tinte. Quiero pensar que volverá la luz, saldrá el sol anaranjado devolviendoles su cerúleo color reflejo de la vida autentica y sombras de un pasado interior. ¿Volverá aquel sentir? El picor de la alevilla anhelando libertad, desligarse de su abrigo. ansiando merecido volar. Yo quiero verla, osada, acometer su preferido afán, más cuando la mariposa vuele su color atenuado se vera, desvaneciéndose para siempre dejándome emprender, entonces, mi deseada volumtad. Lucia del Hierro