Peseta Street Journal

Por la atención psicológica en Carabanchel

En estos últimos años, cada vez se habla más de la salud mental y también sobre algo que siempre ha sido importante: la psicología. No basta con campañas o palabras bonitas, hacen falta recursos reales y sobre todo, accesibles para todos los ciudadanos.  Por eso, me gustaría proponer una medida necesaria: abrir más centros de atención psicológica en Carabanchel. En mi opinión, esta es una de las grandes necesidades del barrio. Quienes vivimos aquí, nos habremos dado cuenta de que los locales de psicología y los recursos públicos en salud mental son escasos, y de los pocos que hay, la mayoría están saturados o demasiado  lejos de este barrio en concreto. Muchas personas, tanto jóvenes como mayores, necesitan ayuda, pero se encuentran con listas de espera interminables a precios que no pueden pagar. ¿No debería ser un derecho tener cerca un sitio donde recibir apoyo psicológico, igual que un centro de salud? Además, creo que esta medida no solo ayudaría a quienes necesitan atención, si no a los propios profesionales de la psicología, ya que generaría empleo estable. Abrir nuevos centros permitiría contratar a más psicólogos, que en muchos casos han terminado su formación y no encuentran oportunidades de trabajo. También hay que tener en cuenta que una buena salud mental mejora la convivencia en los barrios, reduce conflictos, ayuda al rendimiento escolar y al bienestar de la familia. A veces se nos olvida lo importante que es la prevención. En este sentido, abrir más centros no sería un gasto, sino una inversión que provocaría todos estos beneficios. En conclusión, me gustaría que el Ayuntamiento de Madrid se diera cuenta de lo importante que es la psicología. Porque cuidar la salud mental de los vecinos es también cuidar del barrio, de su futuro y de la calidad de vida de todos sus ciudadanos. Inés Fresno – 2ºESO

¿Los influencers son buenos modelos a seguir?

En la actualidad, los influencers ocupan un lugar importante en la vida de muchas personas, pero sobre todo en la de los jóvenes. A través de las redes sociales, estas personas transmiten valores, recomendaciones y aspiraciones. Sin embargo, muchos jóvenes se preguntan; ¿hasta qué punto son personas dignas de admiración? Desde mi punto de vista, aunque algunos influencers puedan ejercer una influencia positiva, muchos de ellos no son buenos ejemplos a seguir para las nuevas generaciones. Es importante pensar bien  en cómo afectan los influencers a la forma en la que los jóvenes se ven a sí mismos, se comportan o como se sienten. Algunos de ellos solo muestran vidas que se enfocan en solo comprar cosas, ser siempre perfectos, y sobre todo en destacar a toda costa. Esto lleva a que algunos jóvenes piensen que solo eso es importante en sus vidas, cuando en realidad hay muchos otros valores más importantes. Es verdad que en las últimas décadas, gracias a las redes sociales, mucha gente puede decir lo que piensa y dar su opinión. Eso está bien, pero también puede hacer que olvidemos las cosas que de verdad importan. Muchas veces la opinión sincera de los demás en los comentarios de un vídeo, pueden ayudar a ese creador de contenido a mejorar. No obstante, lo que sucede de verdad en la mayoría de casos es que las faltas de respeto superan a los cumplidos que pocas veces aparecen en un video.  Por otro lado, algunos modelos de internet usan su fama para hablar de salud mental, que todos seamos diferentes y nos respetemos, o que enseñen a ayudar a los demás, lo cual puede promover actitudes responsables. Estos influencers, sí que pueden ser imitados, ya que nos animan a ser buenas personas y a preocuparnos por los demás. No obstante, no se puede generalizar. La verdad es que muchos otros influencers prefieren mostrar una vida idealizada, llena de lujo y mostrando una sola apariencia, lo que en muchos casos genera rabia, envidia, comparación e incluso en ciertos casos violencia emocional. ¿De verdad esto es lo que queremos que los jóvenes tomen como ejemplo? Sinceramente, creo que eso no es cierto. En conclusión, aunque haya influencers que aporten valores educativos y sociales, todos los jóvenes debemos de reflexionar sobre qué tipos de personas merecen realmente ser elegidas como buen ejemplo a seguir y qué valores debemos obtener para convertirnos en una mejor generación. Porque, si no lo hacemos, corremos el riesgo de aceptar sin filtro modelos superficiales.   Carla Huerta Ovejero – 4º ESO

El pueblo salva al pueblo

El 29 de octubre de 2024 la provincia de Valencia se veía sacudida por la tragedia como nunca. 224, esos fueron los muertos que dejaba la fatídica DANA. Y aquí estamos, a finales de 2025, casi un año después, sin haber depurado responsabilidades, sin haber atajado el quid del problema. España sigue con una herida abierta.  Empecemos por las responsabilidades. Estas incluyen a los gobiernos tanto regional, como nacional. A la escasa, más bien nula, cooperación entre los políticos de unos y otros partidos, que vieron en la catástrofe una manera de obtener rédito político. Y mientras el pueblo a “verlas venir”. Recordemos frases infames. Estaba comiendo, Carlos Mazón. Si quieren ayuda que la pidan, Pedro Sanchez. Ambos son políticos de altísimo nivel que han demostrado una escasa catadura moral. Una auténtica vergüenza. Tardar en declarar el nivel de emergencia, en enviar al ejército a ayudar a los afectados, movilizar medios de toda índole, en avisar a la población. Cuando cesaron las lluvias, bajo el agua, y pasó todo peligro, fue entonces cuando aquellas figuras que debían, en el más alto de los imperativos haber sido garantes de seguridad, hicieron su aparición. Pero el pueblo, aún embarrado, no olvida tan fácilmente, y estas visitas no fueron precisamente bien recibidas, ni de unos ni de otros. Llegó así el momento de liberar fondos para paliar el bolsillo de los afectados, de darles algo con lo que volver a empezar, a reconstruir su vida y la de los suyos. Pero quien esperaba que estos fondos se enviarán con cuentagotas. Curiosas, como poco, las prioridades de nuestros gobernantes. Aunque tampoco habría que extrañarse, dado que los afectados del volcán de la Palma siguen esperando esos millones tantas veces prometidos por unos y por otros, y siguen viviendo en contenedores. Desde el 2021. En fin. Volviendo al tema que nos ocupa, más allá de las meteduras de pata, de la extrema lentitud en la llegada de ayudas, y la inexistente cooperación entre administraciones, están los hechos. Es un hecho que la ciudad de Valencia y aledaños llevan sufriendo el mal que representan las avenidas y las inundaciones desde que se tienen registros. Es un hecho que la naturaleza está mucho antes de que llegásemos nosotros, los seres humanos. Es un hecho que todo esto se comprendió hace mucho, y por ello en Valencia, tras la inundación del 57, se desvió el cauce del Turia fuera de la ciudad, se represaron ríos, se embalsó la cuenca aguas arriba, encauzaron torrentes… un plan hidrológico diseñado específicamente para salvaguardar Valencia de las furibundas aguas que todo se llevan. Y vaya si funcionó bien ese plan, que la capital se salvó de la DANA. Ahora bien señores políticos, dejen de echar pestes de unos y otros, y atajen el problema. Barrancos, torrentes, y cauces de similar condición (que en lluvias torrenciales pueden llegar a tener el mismo caudal que el Ebro) pueden y deben ser encauzados, desviados, controlados y mantenidos todo el año. Las casas no deben levantarse más allí donde el agua se las pueda llevar. Y sobre todo, nunca, pero nunca se debe volver a abandonar de semejante forma a las personas, ni antes, ni durante, ni tras un aciago suceso. El pueblo salva al pueblo. Más vale que no se convierta en norma. Mario Maldonado Jaramillo  

100 Días de Trump. ¿La demolición del sistema humanitario mundial

Donald Trump gobierna el país más rico del mundo, Estados Unidos, y desde el pasado mes de noviembre, afronta su segundo mandato. Su llegada había generado muchas expectativas: Sus partidarios esperaban y esperan que sirva para mejorar la economía americana y, algunos, incluso la mundial. Sus adversarios, por el contrario, temían un fuerte deterioro en la economía, pero sobre todo en las relaciones entre los diferentes países y en la solidaridad  dentro y fuera de los Estados Unidos. Efectivamente, las medidas que más extrañan al mundo son los aranceles económicos que están a punto de provocar una guerra comercial, porque Estados Unidos  que es la primera potencia económica y el primer consumidor mundial, ha decidido que todos los vendedores extranjeros que quieran vender su producto en EE.UU  tendrán que pagar una serie de impuestos (los aranceles) altísimos por lo que  les va a costar mucho más caro. Pero hoy no vengo a hablar sobre los aranceles, sino de un tema que es igualmente preocupante y que no se está siendo atendido tanto como debería. Donald Trump y su gabinete quieren reducir el gasto público, tanto en el interior como en el exterior, especialmente en aquellas áreas que ellos no consideran importantes: Dentro de Estados Unidos, con el lema  “Make America Great Again”, ha creado el “DOGE” (Departamento de Eficiencia Gubernamental) cuya función se resume con una frase del presidente Trump: «Desmantelar la burocracia gubernamental, recortar el exceso de regulaciones, reducir los gastos superfluos y reestructurar las agencias gubernamentales». Esto ha afectado sobre todo a la sanidad, la cultura y la educación pública. Esta agencia está liderada por Elon Musk (el dueño de la compañía de automóviles Tesla, SpaceX, X etc.). Así, se han reducido o eliminado numerosos departamentos y se calcula que alrededor de 25.000 funcionarios públicos han sido despedidos. Fuera de los Estados Unidos, el Secretario de Estado Marco Rubio (lo que vendría a ser nuestro Ministro de Asuntos Exteriores), el pasado mes de febrero, anunció la eliminación de 5.800 programas de ayuda humanitaria y al desarrollo de USAID (Agencia de Desarrollo de Estados Unidos) y del propio Departamento de Estado, lo que supondría nada más y nada menos que el 92% de su presupuesto. Estos recortes van a tener un impacto brutal en las organizaciones humanitarias y en las vidas de millones de personas en todo el mundo. El sistema político y humanitario internacional después de la Segunda Guerra Mundial, se basaba en la cooperación entre los países dentro de las Naciones Unidas, y Estados Unidos era el principal sostén de ese sistema, era el país que más dinero aportaba a la economía mundial, a las Naciones Unidas y a sus agencias humanitarias, como Unicef, ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados), la OIM (Organización Internacional para las Migraciones) o las agencias de desarrollo (FAO, UNDP, y otras muchas siglas, en definitiva, al progreso de países en vías de desarrollo y a la protección de los Derechos Humanos. Digo aportaba porque, desde que Trump llegó al despacho oval por segunda vez, se ha recortado gran parte del dinero con el que EE.UU. contribuía antes de su mandato a todas estas organizaciones internacionales y también a otras tantas dentro de su país. ACNUR y UNICEF, por ejemplo, han visto recortado su presupuesto global en un 40% y van a tener que eliminar muchos de sus programas y despedir a miles de sus trabajadores, lo o que va a imposibilitar gran parte de su trabajo en la asistencia a refugiados y a niños en todo el mundo, pero especialmente a aquellos que viven en los países más afectados por las guerras, los desastres naturales o la pobreza, como República Democrática de Congo, Sudán del Sur o Bangladesh, entre otros. Yo no sé mucho de economía y aún es pronto para saber cuál va a ser el alcance total de estas medidas, pero sí que sé cómo van a afectar estos recortes de presupuesto y de plantilla a todos estas organizaciones y sobre todo a los refugiados y a los niños urgentemente necesitados por su situación, ya sea porque su país esté en guerra o por que sean perseguidos o porque simplemente busquen una vida mejor, ya que todo el mundo se merece una vida mejor. José Ortiz Puentes – 2º ESO

Resumen de la III Gala de los premios PSJ

El pasado lunes 16 de junio fue un día para recordar en nuestra comunidad del PSJ. No era para menos: celebramos nuestra III Gala de premios PSJ,  un evento que ya se ha convertido en una hermosa tradición en nuestra escuela. Como en años anteriores, hemos esperado con ilusión este día para poder compartir con las familias de los nominados la alegría que nos ha supuesto ver aprender y trabajar a nuestros estudiantes.  Fue un día para celebrar su esfuerzo y creatividad. La gala fue un espacio para reconocer a quienes han dejado una huella positiva, no solo por sus logros académicos, sino también por su actitud y su pasión por aprender. Hubo risas, música, momentos emotivos y muchos aplausos que demostraron que el verdadero espíritu PSJ está en apoyar y celebrar a los demás. El salón de actos del colegio lució como nunca y no queremos perder la oportunidad de agradecer también su trabajo a  los presentadores y a todos los que nos ayudaron a preparar la gala desde las sombras: organizadores, equipo técnico, alumnos, dirección, secretaría, mantenimiento, redes sociales… Gracias a todos los que hicisteis de este lunes un día verdaderamente bonito y especial. Os dejamos el vídeo al final para que podáis volver a vivirla. Ahora toca un merecido descanso al tremendo trabajo que se ha hecho este año, porque el esfuerzo no tiene que recompensarse solo con premios. Nos despedimos hasta el curso que viene en el que seguiremos con este proyecto. Os deseamos a todos muy felices vacaciones. ¡Nos vemos en septiembre! Equipo del PesetaStreet Journal