Hoy, 2 de octubre de 2067, el equipo neurológico dirigido por la Dra. Rita Soler, que trabaja en la Esclerosis Lateral Amiotrófica, afirma que la proteína TDP-43 no supondrá un problema nunca más.
La ELA ha sido durante años un enigma sin resolver en la medicina, una enfermedad mortal de las neuronas motoras, que se conectan a todos los músculos del cuerpo y controlan el movimiento. Así que, si estas células desaparecen, los músculos se degeneran, la fuerza se desvanece y las personas quedan totalmente paralizadas.
La mayoría de las mutaciones genéticas encontradas en la ELA provocan la difusión de una proteína llamada TDP-43. Para funcionar correctamente, la TDP-43 debe estar en el núcleo, la parte de la célula que alberga el ADN. En la ELA, la TDP-43 se escapa y se aglomera fuera del núcleo.
Tras años de investigación sobre cómo y por qué el núcleo no retiene esta proteína, Sattler ha presentado su hipótesis. “El problema nunca ha estado en el núcleo ni en la propia proteína, sino en la estructura y en el complejo de poro nuclear, cuyas proteínas no regulan correctamente el transporte entre sustancias” explica la doctora ante el Instituto Neurológico Barrow, que ha llevado a cabo su teoría. Finalmente se ha validado y más de diez laboratorios han estado involucrados en la invención del tratamiento de la ELA.
Con esta nueva terapia, TDP química, se garantiza que cuyas células que no retenían la TDP-43 en sus núcleos, ahora la mantenga dentro de él; todo ello gracias a la capa que crea alrededor de la estructura, recibida a través de la sangre por vía hasta que todas las células se restauren.
Una enfermedad que acababa con más de mil vidas anuales en España y cuya esperanza de vida no superaba los 10 años, se ha convertido en un nuevo descubrimiento y en un aliado para la evolución de la ciencia.
Yaiza María Martín Álvarez – 3ºESO
