
La pediatría es una rama de la medicina enfocada en la atención a niños desde su nacimiento hasta la adolescencia con la finalidad de: Prevenir, curar, diagnosticar y tratar enfermedades en esta etapa de la vida.
Dentro de la medicina es una especialidad dirigida a la prevención de enfermedades; en la mayoría de los casos los pacientes son niños sanos y los especialistas se encargan de hacerles un seguimiento, pautándoles las vacunas correspondientes a su edad evitando que contraigan enfermedades.
Los orígenes de esta profesión se remontan al Antiguo Egipto, Roma y Grecia. Además, surge como especialidad independiente en el siglo XIX en Francia y Alemania. Charles Michell Billard (Francia), fue el primer pediatra del mundo, y Abraham Jacobi (Alemania), considerado el padre de la pediatría moderna.
Otros personajes relevantes son Theodor Escherich, que estudió bacterias y enfermedades infecciosas en la infancia o Helen Taussig, que creó técnicas revolucionarias en la cardiología pediátrica.
Para ejercer esta profesión es necesario estudiar la carrera de medicina. En España hay cuarenta y dos universidades entre públicas y privadas donde poder cursar. Tras estos estudios es obligatorio hacer la formación MIR (médico interno residente), realizando prácticas durante cuatro años sobre pediatría a los que se le añaden los seis años de carrera. Dentro de esta especialidad encontramos varias subespecialidades. Podemos destacar las siguientes: alergólogo pediatra, cardiólogo pediatra, nefrología pediátrica, neonatólogos, neuropediatra, oncólogo pediatra, psiquiatría infantil, entre otras.
En conclusión, es una profesión que por el tipo de paciente hay que tener una serie de aptitudes para cumplir con un correcto desempeño de la profesión. Un profesional debería tener una capacidad de observación, trato humano, buena comunicación, capacidad de decisión, seguridad y, por último, mucha motivación.
Vega Sánchez Alcalde (2ºB).
