El cine se creó hace unos ciento cincuenta años y se ha convertido desde entonces en la actividad de ocio cultural más importante del mundo. Sin embargo, hoy en día se han desarrollado nuevas actividades y formatos que le hacen competencia, atrayendo a gran número de jóvenes. ¿Pero hacen realmente estos nuevos medios de ocio que los jóvenes vean menos películas y series? Por desgracia, sí.
El principal motivo por el que los adolescentes prefieren estos medios modernos es porque su capacidad de atención es cada vez menor. El excesivo uso de plataformas como
o Instagram, donde los vídeos duran alrededor de un minuto, limita el seguimiento de tramas largas y complejas sin aburrirse.
Además, seguro que alguno recuerda cuando el actor Tom Cruise dijo que trata de ver una película al día, que el cine forma parte de su vida. Y así debería ser con todos nosotros, y es que el cine tradicional es beneficioso para los jóvenes porque desarrollan sus valores, empatía y pensamiento crítico, mejoran su capacidad de concentración y, sobre todo, lo utilizan como un reflejo social.
Por otro lado, también es importante hablar sobre el género cinematográfico favorito de los jóvenes, la ficción, especialmente las películas de fantasía, amistad o acción. Y aunque estamos de acuerdo en que este género también es cine, nos estamos olvidando de las películas tradicionales y el cine clásico. Obras maestras de entre los 80 y los 2000 como El Club de los Poetas Muertos u Hombres de Honor, son grandes ejemplos de realismo reflexivo y moral.
En general, el cambio forma parte de la evolución, pero si se siguen popularizando las redes sociales y otras actividades digitales, se olvidará por completo la joya cultural más influyente de la historia, el cine.
David de Hevia – 4º ESO
