Peseta Street Journal

Carlos III quiso que la entrada a la capital de su imperio fuera grandiosa, y de esta forma nació la Puerta de Alcalá. Construida entre los años 1769 y 1778, la Puerta de Alcalá fue una de las cinco puertas que daban el acceso a Madrid, pero más tarde se convirtió en un monumento conmemorativo. Por ello, hoy podemos encontrar este monumento en Madrid, España, en el centro de la rotonda de la Plaza de la Independencia, exactamente en el cruce de las calles de Alcalá, Alfonso XII, Serrano y Salustiano Olózoga.

Su historia comienza cuando Carlos III decidió construir una nueva entrada para su capital, con el fin de modernizar la ciudad. Su propósito era que al entrar, y ver la puerta, se pudiera imaginar lo magnífico que era su imperio. Quería que la puerta representara la ciudad y que fuera moderna, pero con un toque clásico. Para ello, organizó un proceso de selección que consistió en convocar un concurso al que se presentaron varios arquitectos importantes. Entre ellos se encontraban nombres como Ventura Rodríguez y José de Hermosilla. Finalmente, terminó realizando el diseño Francisco Sabatini, que consiguió cumplir las expectativas del rey, al ver sus trabajos previos. La Puerta de Alcalá tardó casi diez años en ser construida, lo cual refleja la complejidad del diseño de Sabatini.

Francisco Sabatini fue un arquitecto e ingeniero militar italiano del siglo XVIII que trabajó principalmente en España. Gracias a sus contribuciones en la transformación urbana de Madrid, al servicio de los reyes Carlos III y Carlos IV se convirtió en un especialista del neoclasicismo.

La Puerta de Alcalá es un monumento del estilo neoclásico español que se caracteriza por incluir elementos arquitectónicos de la Antigua Grecia y Roma, pero manteniendo la modernidad propia del siglo XVIII. Los principales elementos de este tipo de arquitectura, desarrollada entre los siglos XVIII y XIX, eran la simplicidad y el orden en la construcción, utilizados para transmitir racionalidad y equilibrio, evitando el exceso de decoración del Barroco. Con este estilo se construyeron obras públicas, museos, palacios y arcos para representar estabilidad, que era precisamente lo que Carlos III quería simbolizar con su obra.

Para construir la Puerta de Alcalá, Sabatini se inspiró en los arcos de triunfo romanos añadiendo simetría, proporción y columnas. El resultado fue la construcción de un gran arco con cinco aberturas. Los tres arcos centrales son de medio punto, siendo el del medio el que tiene mayor altura, ya que estaba destinado al paso de carruajes. A ambos lados de estos tres arcos se levantaron dos arcos exteriores de menor altura, cuyo fin era el tránsito de personas y animales. Sus dimensiones totales alcanzaron veinte metros de alto y cuarenta y tres de ancho.

En su fachada este, la que apunta a Alcalá y le da nombre, tiene diez columnas adosadas y lisas. Los arcos centrales están decorados con figuras en forma de sátiros y los arcos laterales con esculturas de guirnaldas de flores. En esta fachada hay una inscripción en latín que dice: “Rege Carolo III” (bajo el reinado de Carlos III), sobre la cual se sitúa un escudo de armas. Encima de los arcos laterales se admiran cuatro esculturas que representan las virtudes cardinales: la Prudencia simbolizada con un espejo, la Justicia con una balanza y una espada, la Fortaleza con una columna y una lanza y la Templanza con un vaso y un estribo. La fachada oeste, interior o hacia Cibeles, es más sencilla. Tiene varias pilastras, columnas planas y pegadas al muro, y dos columnas con capiteles Jónicos a cada lado del arco central. En los arcos centrales destacan dos figuras en forma de cabeza de león y, en los laterales, sobresalen los relieves de dos figuras de cuernos cruzados.

La estructura de la Puerta de Alcalá fue construida principalmente con granito, y los elementos decorativos fueron realizados en piedra caliza. De la labor decorativa se encargaron los escultores Francisco Gutiérrez y Roberto Michel.

Actualmente, la Puerta de Alcalá conserva su estructura principal y sus detalles decorativos. Aunque ha sufrido restauraciones por impactos de bala durante diversas guerras, remodelaciones para mantenerla a lo largo del tiempo y cambios de función, ha conservado siempre el diseño original de Sabatini.

Este monumento madrileño es uno de los principales puntos de interés para los turistas y recibe numerosos visitantes a lo largo del año. Su ubicación en medio de una rotonda, en las calles del centro de Madrid, permite contemplarla desde todos sus ángulos. De forma excepcional, durante las remodelaciones y restauraciones que ha sufrido, se han organizado visitas guiadas para acceder a la parte superior mediante los andamios que fueron instalados para realizar las obras.

Además de su historia, su estilo y sus características arquitectónicas, la Puerta de Alcalá también tiene una serie de datos curiosos:

La Puerta de Alcalá fue el primer arco del triunfo construido en Europa después de la caída del Imperio Romano. También fue el primero que no se construyó para conmemorar una victoria de guerra, sino con finalidad arquitectónica. Presenta similitudes con la portada del Palacio de Barberini y la Fuente dell’Aqua Paola. En cuanto a las fachadas del monumento, Francisco Sabatini presentó varios diseños al Rey Carlos III, quien decidió combinar dos modelos.

La Puerta de Alcalá tiene representación en el mundo musical. Ana Belén y Víctor Manuel compusieron y cantaron la canción “La Puerta de Alcalá” en 1986, que habla sobre el significado de este monumento para los madrileños. Se mantiene en pie sobre su estructura sólida y detallada. Su construcción, ordenada por Carlos III en el siglo XVIII, refleja el estilo neoclásico y las características arquitectónicas de la época. Actualmente sigue siendo un monumento representativo de Madrid formando parte de su historia y su cultura.

Lucía María Peinado –  2º ESO