Es curioso cómo pueden discriminar y hasta odiar a una persona por simplemente amar. Te advierten que el blanco es el bueno, el hombre, el fuerte, la mujer sumisa, el ser cristiano lo correcto, pero… ¡cuidado! Esto solo trae desgracias; no te olvides del pobre, tampoco el que viene a España en busca de oportunidades viene a dañar el país que le acogió.
Vivo en una España que castiga la diferencia, y aún así escribo con libertad. Y no me limito a la poesía, ya que sobre escenarios doy voz a quienes nunca la tuvieron: en La casa de Bernarda Alba, denuncié la opresión de la mujer; en Bodas de sangre, mezclé el deseo y la tragedia. En Yerma, el vacío de una mujer condenada por una sociedad que mide su valor por la maternidad.
Ya hubo grandes poetas, que todo está escrito pues, en el Barroco se llevó al límite nuestra lengua con Luis de Góngora y Francisco de Quevedo. Pero yo formo parte de la llamada Generación del 27, aquella en la que sus poetas introducen corrientes nuevas como el futurismo y el surrealismo en la literatura española.Entonces, ¿qué es un gran poeta? Uno, por más palabras bonitas y adornadas que escriba, ¿le podrá ganar al que cambie el mundo con ellas? Porque una cosa está clara, y es que antes de que cambien las leyes, cambian las ideas.
¿Dudáis de mi palabra? La mía empieza con el grito ahogado de los que no se les permite hablar. Siempre creeré que una de las cosas más importantes es cómo dices lo que sientes, lo que va a pasar y también, lo que no. De una forma u otra puedes ponerle a una palabra el significado que desees. Pongo un ejemplo: en mi Romancero Gitano, la luna es la silenciosa muerte que espera su momento. Otro más: en Bodas de sangre, la sangre representa lo que la pasión, la violencia y la vida, no pudieron. No olvidemos el verde, que lo repetiré mil veces: «verde que te quiero, verde». Te quiero ver con la libertad y rebeldía añoradas, te quiero ver con la flor de la juventud.
Yo, Federico García Lorca soy un poeta de ideas, no de palabras. Y por ellas lucharé, y por ellas, moriré. Desde Granada, mi querida Granada, escribiré y relataré todo lo que ha sido vivido, y lo que desgraciadamente, no.
Emma Gutiérrez – 2º ESO
