Peseta Street Journal

¿Animales que brillan en la oscuridad? ¿Superárboles que frenan el cambio climático? ¿Cabras que tejen telarañas? Esto no es ciencia ficción, es nuestro futuro y se llama ingeniería genética.

En el apasionante mudo de la tecnología se va abriendo paso un espacio denominado ingeniería genética humana. esta rama de la ciencia, que se inició en la década de los setenta, está revolucionando la medicina.

Los expertos definen ingeniería genética como el conjunto de técnicas que modifican el ADN, añadiendo o eliminando fragmentos de los cromosomas con el objetivo de alterar su expresión en el ser humano. Sus aplicaciones son importantísimas: tratamientos para enfermedades incurables, eliminación prenatal de patologías, creación de numerosas vacunas y terapias personalizadas.

Sin embargo, en este mundo de posibilidades, donde a priori, parece que todo son ventajas, no está exento de polémicas y de peligros. Tener en nuestras manos las herramientas necesarias para alterar la esencia de la vida, el ADN, confiera al ser humano un poder para el que no estamos preparados. Uno de los ejemplos más preocupantes es el de los llamados «bebés a la carta». Has ahora existen casos aislados de embriones cuyos genomas han sido tratados antes de su concepción con el fin de erradicar el desarrollo de una enfermedad o de conseguir que sus células sirvan como cura par un hermano enfermo. En estos casos hay que aplaudir a la ciencia, por ser capaz de obrar estos milagros. Pero en estos contextos es donde surgen preguntas inevitables: ¿Quién establecerá el límite entre un uso terapéutico de la ingeniería genética humana y el diseño de las características físicas de los bebés? Más inquietante es aún pensar en la posibilidad de que los científicos identifiquen el gen de la personalidad y que este sea susceptible de ser modificado junto con las características físicas antes del nacimiento.

La ingeniería genética humana abre una nueva era para la humanidad, un tiempo en el que la ciencia utilizará métodos nuevos y eficaces para salvar, mejorar y prolongar vidas. Pero este progreso debe ser practicado de manera responsable, con conciencia plena de las consecuencias que conllevan un uso inadecuado de las técnicas. No se deben sobrepasar los límites éticos ni morales, por lo que es necesario establecer leyes estrictas que regulen su aplicación. Como seres humanos no debemos permitir que los avances científicos vayan en contra de nuestra existencia y esencia. Las personas somos seres diversos que aprendemos de nuestras diferencias y que nos enriquecemos recorriendo el camino. ¿Qué sentido tendría la vida si diseñamos perfecta en un laboratorio?

Leyre Peinado – 1ºBTO