Peseta Street Journal

Este año 2026 ha dejado clara una cosa: la historia se repite. Una vez más, Estados Unidos interviene un país bajo el pretexto de acabar con un régimen autoritario, y este mes el país elegido ha sido Irán.

Anteriormente, al menos se utilizaba como excusa el hundimiento de un barco. Sin embargo, en la actualidad, el presidente Donald Trump no ha empeñado muchos esfuerzos en esconder las verdaderas motivaciones del conflicto, que son, como siempre han sido, puramente económicas. Posiblemente, hasta él mismo sabe que nadie se creería que una persona con su historial pueda defender la democracia y los derechos humanos. Un personaje que aparece vinculado a los archivos del pedófilo Epstein y que encabeza un ejecutivo que encierra a las personas migrantes en lo que se asemeja a campos de concentración modernos.

Lo cierto es que, aunque se tuvieran buenas intenciones, la violencia nunca es la solución. No se puede apagar el fuego con más fuego. Por supuesto que nadie puede apoyar un régimen autoritario como es el de Irán, pero tampoco se pueden defender las recurrentes violaciones al derecho internacional por parte de la administración Trump. La historia ha demostrado que este tipo de ataques no solucionan nada, generalmente lo único que consiguen es aumentar la inestabilidad política y social de los países afectados.

Mientras tanto, cientos de civiles siguen muriendo en Irán y Líbano, y el costo de la vida continúa creciendo en todo el mundo. Desgraciadamente, vivimos en un mundo regido por la ley del más fuerte, donde los intereses económicos y estratégicos justifican la violencia. Por ahora, el destino del orden mundial se encuentra en manos de los impredecibles cambios de humor del presidente Trump y su colega Netanyahu.

Álvaro López Nieto- 2º BTO