Peseta Street Journal

El nadador australiano Cameron McEvoy ya es el más rápido de la historia, tras rebajar el récord del mundo de los 50 metros libres por tan solo tres centésimas de segundo. Tres centésimas que, aunque puedan parecer insignificantes, son el reflejo de años y años de esfuerzo buscando redefinir los límites del cuerpo humano. A pesar de logros como este, existe un creciente número de personas (tanto deportistas como aficionados) que se sienten atraídos por propuestas como los enhanced games, que pretenden permitir el uso del dopaje para comprobar hasta qué punto es capaz de llegar el cuerpo humano. Sin embargo, al permitir esto se están abandonando todos los principios fundamentales del deporte.

En primer lugar, el deporte debe ser sinónimo de salud, y si se permite el dopaje se está incentivando el consumo de sustancias potencialmente peligrosas. En segundo lugar, el deporte debería promover la cultura del esfuerzo para cumplir nuestros objetivos, en lugar de atajos artificiales. Por último, si alteráramos artificialmente las capacidades del cuerpo humano, el deporte perdería todo su sentido, ya que no se admiraría al deportista, sino a la tecnología utilizada.

Por suerte, sigue habiendo referentes como McEvoy que representan los verdaderos valores del deporte con su esfuerzo y capacidad de superación personal.

Javier Thomas Zurita – 2ºBTO